Sally Nicholls
Ilustraciones de Julia Sardà
Traducción de Isabel Márquez Méndez
Impedimenta, 2024
Edad recomendada: A partir de 8 años
Sally Nicholls, una escritora hábil en tratar temas complejos con gran sensibilidad, adapta en Madrina Muerte un cuento tradicional europeo —una versión del relato fijado por los hermanos Grimm— y lo transforma en una fábula moderna, profunda y accesible. La historia gira en torno a un niño pobre a quien la Muerte elige como ahijado. A cambio, le otorga un don: podrá ver si un enfermo vivirá o morirá, solo con mirar dónde se encuentra la Muerte en la habitación. Este poder lo convierte en un médico de éxito, pero también lo enfrenta a dilemas morales que lo acompañarán toda su vida.
La estructura del relato es sencilla, arquetípica, pero su fuerza reside en cómo está contada. Nicholls no edulcora ni dramatiza: su tono es sereno, respetuoso. El lenguaje que utiliza es claro y directo, pero de gran belleza. No hay artificios innecesarios, sino una cadencia que recuerda a la de los cuentos orales. La traducción de Isabel Márquez mantiene esa musicalidad y ese equilibrio entre sencillez y profundidad, algo fundamental en un texto como este, que se mueve entre lo simbólico y lo emocional.
El protagonista, anónimo, representa al ser humano enfrentado al poder, la tentación y la responsabilidad. Su evolución es sutil pero poderosa: pasa de la fascinación por su don a la angustia por sus límites, y finalmente, a una comprensión profunda de su lugar en el mundo. La Muerte, por otro lado, es un personaje fascinante: ni cruel ni benévola, sino justa. Su presencia impone, pero también consuela. Es una figura que rompe con los estereotipos habituales y abre la puerta a una conversación más honesta sobre el final de la vida.
Y luego están las ilustraciones de Julia Sardà. Su estilo inconfundible y cautivador mezcla lo gótico con lo onírico, lo clásico con lo contemporáneo. Cada página es una joya, con composiciones que recuerdan a los grabados antiguos, paletas de colores sobrias y detalles que invitan a detenerse. La Muerte, con su vestido negro y su rostro sereno, es tan imponente como maternal. Las escenas están llenas de símbolos, de guiños, de capas de lectura que se revelan en cada nueva revisión.
Madrina Muerte es una libro que no busca consolar, sino comprender. ¿Qué significa vivir sabiendo que todo termina? ¿Qué hacemos con el poder que se nos da? ¿Cómo convivimos con lo inevitable?
Un libro con una belleza serena y que deja huella.
