Vuelven “Las crónicas de Narnia” en el 75 aniversario de la serie

C. S. Lewis
Ilustrador (cubiertas): Owen Richardson
Traductora: Gemma Gallart
Harper Collins Ibérica, 2025
Edad recomendada: A partir de 8 años

¿Qué tienen en común un armario, un farol y un león? La respuesta es Narnia, ese universo paralelo que ha fascinado a miles de lectores desde que C. S. Lewis lo creara hace más de siete décadas (el primer libro fue publicado en 1950 por la editorial inglesa Geoffrey Bles). En 2025, la editorial Harper Collins ha decidido devolver a la vida esta saga con una edición renovada, coincidiendo con los 75 años del inicio de la saga y el 20 aniversario de la primera adaptación a cargo de Disney (El león, la bruja y el armario).

Este relanzamiento es una invitación a descubrir una obra que no ha perdido vigencia. La decisión de publicar los libros en el orden cronológico de los hechos narrados —y no en el orden de publicación original— responde a una lógica narrativa más coherente, y a una voluntad de facilitar el acceso a nuevos lectores. El viaje comienza con El sobrino del mago, la novela fundacional que explica cómo nació Narnia y cómo se abrió el primer portal entre ese mundo y el nuestro.

La historia de El sobrino del mago arranca en un Londres victoriano gris y lluvioso, donde Digory Kirke y Polly Plummer descubren, casi por accidente, que el excéntrico tío Andrew ha creado unos anillos mágicos capaces de transportarles a otros mundos. Lo que sigue es una aventura que combina la exploración de universos paralelos, la aparición de la temible reina Jadis (futura Bruja Blanca) y la creación de Narnia por el león Aslan, cuya canción da forma a montañas, ríos y criaturas parlantes.

Este primer volumen, aunque fue publicado en 1955 (5 años después El león, la bruja y el armario), funciona como una precuela que ilumina muchos de los elementos simbólicos y narrativos que aparecerán en los libros posteriores. El farol encendido en mitad del bosque, el armario mágico, la figura del profesor Kirke… todo tiene aquí su origen. Pero más allá de los detalles, lo que destaca es el tono: Lewis escribe con una mezcla de ternura, ironía y profundidad que lo convierte en un narrador excepcional. Su voz es cercana, casi cómplice, y sabe hablar tanto al niño como al adulto que lo acompaña en la lectura.

Uno de los grandes méritos de Lewis es haber creado una mitología propia a partir de numerosas influencias: desde la mitología griega y nórdica hasta el folclore irlandés, pasando por la literatura medieval, los cuentos de hadas victorianos y, por supuesto, su formación cristiana. Pero Las crónicas de Narnia no es solo una alegoría religiosa. Como bien señala Rocío de Isasa, editora de Harper Collins, el mensaje de Lewis sigue siendo universal: esperanza, integridad, perdón, coraje. Valores que, lejos de sonar a moralina, se integran de forma orgánica en la trama.

La creación de Narnia por medio del canto de Aslan, por ejemplo, remite tanto al Silmarillion de Tolkien como al Paraíso perdido de Milton. Pero también puede leerse como una metáfora del poder creativo de la palabra, de la literatura como generador de mundos. En este sentido, Lewis no solo construye un universo fantástico: nos recuerda que la imaginación es una forma de conocimiento, y que los cuentos pueden decir verdades profundas.

Aunque los protagonistas de El sobrino del mago son niños, sus conflictos son universales y profundos. Digory no es un héroe perfecto: duda, se equivoca, actúa por impulso. Pero también es capaz de reconocer sus errores y asumir responsabilidades. Polly, por su parte, es sensata, valiente y leal. Ambos representan una infancia compleja y llena de matices. El tío Andrew, con su ambición desmedida y su desprecio por las consecuencias de sus actos, es una figura inquietante cuya influencia se nota en muchos villanos modernos. Y Jadis, la reina destructora de Charn, es uno de los personajes más fascinantes de la saga: bella, poderosa, pero profundamente corrompida. Su presencia introduce una tensión que atraviesa toda la serie: la lucha entre el deseo de poder y la necesidad de redención.

Y luego está Aslan. El león no es solo un personaje: es una presencia. Su aparición transforma la narrativa, introduce una dimensión espiritual sin caer en el dogmatismo, y ofrece una visión del liderazgo basada en la compasión y la justicia.

La nueva edición de Harper Collins ha mantenido la traducción de Gemma Gallart, que conserva la musicalidad y el tono del texto de Lewis. Pero se han actualizado las cubiertas, ahora a cargo del ilustrador norteamericano Owen Richardson, que ha sabido captar la atmósfera de cada volumen con un estilo dinámico y evocador. Por decisión de los herederos, además, se ha prescindido de las ilustraciones originales de Pauline Baynes.

En un momento en que la literatura infantil y juvenil se debate entre la evasión y el compromiso, Las crónicas de Narnia ofrecen una tercera vía: una fantasía que no huye del dolor y que apuesta por la esperanza. El próximo estreno de una nueva adaptación por parte de Netflix en 2026 confirma que Narnia sigue siendo relevante. Pero más allá del cine o la televisión, lo que importa es que los libros vuelvan a estar disponibles en nuestras librerías.

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