Sopa de Ratón

Sopa de ratón (Arnold Lobel)Arnold Lobel
Caracas: Ediciones Ekaré, 2005

Este es un ejercicio que siempre merece la pena: rescatar un buen libro antiguo. 1977 es la fecha del original en EEUU, pero no hemos tenido que rebuscar nosotros, Ekaré recupera este libro que ya publicara Alfaguara en España en 1984. Es más, es una nueva edición respecto a la que esta editorial venezolana sacó en 2003. Esta última versión es de 2005 y llama la atención que en todas las ediciones anteriores el contenido sea el mismo pero para esta última hayan girado la ilustración de cubierta de tal manera que el ratón mira hacia la izquierda. ¡Quién sabe si es un guiño buscando a las que quedaron atrás!

Fijándonos ya en su contenido, no podemos olvidar que fue uno de los libros de la colección de la editorial Harper Collins  “I can read books”, es decir  “puedo leer libros”, frase que supone mucho para quienes empiezan a leer, que es a  quienes está dirigida la colección. Y aquí Lobel encuentra su mejor campo de trabajo (no olvidemos a Sapo y Sepo, por ejemplo) con sus textos sencillos de frases cortas, sus ilustraciones (además de maravillosas) tan bien ajustadas, con esos colores de acuarelas y plumilla y la historia (principal) rellena de historias (cortas).

Pero si bien en Historias de ratones eran cuentos distintos (donde podríamos arriesgarnos a decir que inventó los libros de pictogramas modernos) unidos por el papá ratón que contaba a sus hijos, en esta Sopa de ratón también hay un ratón que cuenta cuatro historias pero el qué cuenta y por qué suponen otra historia más, una versión muy cándida (pero no ingénua) de contar historias para salvar el pellejo, recurso literario tantas veces utilizado.

Cuando terminamos el libro, con ese ratón que regresa a casa, cena y sigue leyendo su libro, tenemos la sensación de que leer es lo que le ha dado esa tranquilidad, ese control de la situación, ese saber salir del peligro gracias a que conocía historias que supo tramar gracias a lo que había leído. Cuando terminamos el libro sabemos que se trataba de un homenaje a los propios cuentos, a los libros y la lectura.

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