“SuperFede”: el superhéroe que se cansó de serlo

Autor: Luis Amavisca
Ilustrador: Gusti
Editorial: NubeOcho, 2025
Edad recomendada: a partir de 5 años

Cuando pensamos en un superhéroe, nos viene a la cabeza un traje ceñido, capa al viento, poderes especiales y la capacidad de salvar al mundo. Pero ¿qué ocurre cuando a ese héroe el disfraz le pesa más de la cuenta? ¿Qué pasa si, detrás de las apariencias, hay alguien que quiere ser otra cosa? SuperFede, de Luis Amavisca y Gusti, parte de esa pregunta y la convierte en una historia sencilla de leer pero con un trasfondo interesante.

El protagonista es Fede, un niño que tiene una vida aparentemente maravillosa porque posee lo que cualquiera en su clase envidiaría: superpoderes. Puede volar, levantar pesos imposibles y vivir aventuras. Sin embargo, pronto descubrimos que lo que para los demás es fascinante, para él se convierte en una carga. Estar obligado a ser “SuperFede” no le permite ser Fede a secas. Aquí está la metáfora del héroe fatigado, que funciona como espejo de quienes cargan con expectativas ajenas y sienten que no encajan en el papel que les han adjudicado.

Luis Amavisca consigue un texto breve, de frases sintéticas, que nunca se excede en explicaciones. Dice lo justo y deja espacio para que el lector complete el resto. Esa economía verbal potencia la historia, y la libera de grandes discursos sobre la identidad ni lecciones morales subrayadas en negrita; solo vemos un niño que se mira al espejo, se hace preguntas y desea, con serenidad, dejar de ser lo que los demás esperan de él.

El recurso del superhéroe cansado conecta con la cultura popular —los cómics, las películas— y al mismo tiempo se desmarca de ellas. Fede no vive una aventura épica con villanos y destrucciones masivas; vive, en realidad, una aventura interior, la de escucharse a sí mismo y reconocer que quiere elegir. El álbum, de este modo, se convierte en una alegoría accesible para lectores infantiles, pero con resonancias adultas. ¿Quién no ha sentido alguna vez que la etiqueta que le adjudicaban acababa convirtiéndose en una imposición?

Con su trazo ágil y expresivo de Gusti consigue que las escenas tengan energía y ternura. En las ilustraciones encontramos guiños divertidos y un amplio registro de escenas a lo largo de la historia. Como en una película, el lector presencia ambientes nocturnos con cielos estrellados, interiores cálidos iluminados por lámparas, exteriores radiantes de sol, atardeceres que tiñen las páginas de naranja. Todo esto crea una atmósfera cambiante que va acompañando el viaje emocional de Fede.

No es la primera vez que Amavisca y Gusti trabajan juntos en un álbum. En ¡Vivan las uñas de colores! (con Alicia Acosta) habían explorado la presión de los roles de género con humor. En Niñas y niños feministas (con Blanca Lacasa) se planteaban cómo educamos en igualdad. SuperFede se suma a esa línea, pero quizá con un tono más poético y simbólico, con más confianza en la inteligencia del lector infantil y en su capacidad de interpretar lo que no está explícito.

Entre el gran número de títulos sobre diversidad y autoestima que encontramos hoy en día, quizá este álbum destaca porque no sermonea, sino que deja abierta la puerta a que el lector aporte su propia vivencia. Un niño puede leerlo como la historia de alguien que deja de ser superhéroe porque se cansó; otro puede reconocer en Fede su propia lucha contra lo que se espera de él. Un adulto, mientras tanto, puede verse empujado a reflexionar sobre identidad, salud mental, presión social…

En definitiva, SuperFede es un álbum que se lee con una sonrisa y se termina con satisfacción. Y nos hará pensar en qué máscaras de superhéroes (o supervillanos) llevamos puestas y si queremos seguir llevándolas.

Dónde conseguir este libro

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *