Autor e ilustrador: Ximo Abadía
Editorial: Zahorí Books, 2026
Edad recomendada: A partir de 8 años
Luna y Sol es un libro que te mira desde dos lados opuestos. Hablamos de la última obra del ilustrador alicantino Ximo Abadía, publicada por Zahorí Books hace pocas semanas. Un libro doble, con dos cubiertas, que puedes abrir por el Sol o por la Luna, y que en cualquiera de los dos casos te va a atrapar con la misma fuerza gravitatoria que tienen los astros que lo protagonizan.
Abadía lleva más de dos décadas dedicado con éxito a la ilustración. Ha publicado más de veinte libros ilustrados traducidos a varios idiomas, ha ganado dos premios White Ravens, el Premi Llibreter de los libreros de Barcelona, el Premio al Mejor Álbum Ilustrado en la Comic Con de Madrid por Frank, y en 2023 se alzó con el premio internacional de novela gráfica en el Festival de Angulema. Sus ilustraciones han sido seleccionadas en dos ocasiones para la exposición de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, y el New York Times incluyó uno de sus libros entre los diez mejores de 2019. Con ese bagaje a sus espaldas, cada nuevo proyecto suyo llega cargado de expectativas.
Luna y Sol es un libro informativo para lectores a partir de siete-ocho años, pero no solo. Se puede leer con niños más pequeños interesados en astronomía, y los sabrán apreciar los más mayores también. Tiene 64 páginas, gran formato (23,5 x 28 cm), tapa dura, y esa estructura simétrica que es lo más llamativo en un primer vistazo: cada mitad del libro está dedicada a uno de los dos astros, y ambas se encuentran en el centro, en una doble página dedicada a los eclipses, ese momento en que el Sol y la Luna se solapan en el cielo.
El contenido es muy transversal: aquí conviven la explicación de la unidad astronómica, las fases lunares y la estructura interna del Sol con referencias a Julio Verne, David Bowie, el Viaje a la Luna de Méliès, Tintín o la canción Fly me to the Moon. La carrera espacial tiene su propio espacio, con hitos que van desde el Sputnik hasta el Apolo 8, pasando por Valentina Tereshkova, Yuri Gagarin, Laika y Ham el chimpancé. Todo esto integrado en una lógica narrativa que funciona.
El tono carece de condescendencia y de esa simplificación excesiva que a veces lastra los libros de divulgación para niños. El texto es preciso cuando tiene que serlo —la fotosíntesis, el heliocentrismo, el efecto fotovoltaico— y sabe también cuándo conviene abrir el foco para contar que en el año 1785 el Barón de Münchhausen ya soñaba con llegar a la Luna en barco. Tiene esa capacidad para moverse entre la ciencia y la cultura popular sin que la costura se note.
Las ilustraciones de Ximo Abadía son inconfundibles: densas, vibrantes, muy plásticas y llenas de referencias y capas, con una paleta que combina el negro profundo con colores vivos. Las cubiertas tienen esa contundencia: el Sol en naranja y rojo sobre fondo negro, con expresión amable; la Luna en amarillo verdoso, con ese rostro clásico y dulce de satélite antropomorfizado. Y el interior mantiene la energía sin perder claridad. Las ilustraciones están muy equilibradas, y hay páginas que necesitan tiempo, que invitan a perderse en los detalles, a descubrir un chimpancé aquí, un astronauta allá, una referencia que no te esperas.
Esta forma de ilustrar conecta directamente con obras anteriores del autor como El pueblo, La montaña o Lo que no le gusta a la guerra, libros donde Abadía ya demostró su capacidad para hacer álbumes bellos, complejos y útiles. Pero Luna y Sol tiene ese toque añadido del formato, con esa estructura de doble libro que refuerza la dicotomía entre el Sol y la Luna, opuestos y complementarios, separados y conectados, y el libro los trata con esa misma lógica.
En el panorama de la divulgación científica ilustrada, Luna y Sol se sitúa cerca de otros libros de Zahorí, con una personalidad visual muy marcada. En su contenido, no es un libro enciclopédico. No aspira a contarlo todo. Aspira, en cambio, a hacer que quien lo lea quiera saber más, a sembrar curiosidad. El resultado es un objeto hermoso, inteligente y generoso que funciona igual de bien en una mano de ocho años que en una de cuarenta.
Un libro que se puede leer, releer, explorar, regalar y poner en la pared. Uno de esos libros que se compran pensando en los niños y que los adultos también acaban disfrutando.




