“El pequeño Nicolás”: origen y evolución de un mito

La historia de la literatura está repleta de héroes complejos y dramas existenciales, pero pocos personajes han logrado la inmortalidad armados únicamente con una cartera de cuero y una merienda. Injustamente ignorado por muchos por ser un libro infantil, El pequeño Nicolás esconde sofisticados mecanismos de relojería humorística y de sociología bajo esa apariencia sencilla y la atropellada voz narrativa de un niño.

Esta obra, nacida a mediados del siglo XX gracias a la pluma afilada de René Goscinny y el trazo poético de Jean-Jacques Sempé y protagonizada por el pequeño Nicolás y su pandilla, no es solo un conjunto de anécdotas escolares. Es una radiografía de la clase media y un tratado sobre la lógica infantil que ha logrado lo imposible: hacer reír a nietos, padres y abuelos por igual, aunque por motivos diferentes.

Mientras unos ríen por la identificación con la travesura y la literalidad del protagonista, otros lo hacen desde la nostalgia y el reconocimiento de códigos sociales perdidos o transformados. Esta capacidad de interpelar simultáneamente a múltiples generaciones convierte a El pequeño Nicolás en un fenómeno cultural que trasciende épocas y fronteras.

El encuentro de dos genios opuestos

René Goscinny

René Goscinny

El origen de esta amistad creativa se remonta a un encuentro que el propio Sempé narra y que tuvo lugar en París en 1954. Por un lado, un joven de 21 años, recién llegado de Burdeos, dibujante en ciernes, caracterizado por una actitud “exuberante” —quizás el mecanismo de defensa de un provinciano tratando de hacerse hueco en París. Por otro, René Goscinny, con 27 años, recién llegado de Estados Unidos, apareciendo “finamente encorbatado”, con traje muy serio de chaqueta cruzada y modales impecables, sacando un elegante encendedor para ofrecer fuego.

Sempé recuerda aquella primera impresión con humor: “¿Le gustan los erizos de mar?”, le preguntó Goscinny en aquel primer encuentro, invitándole a comer. La pregunta, absurda y sibarita, rompía con la rigidez de su apariencia de hombre de negocios.

Jean-Jacques Sempé

Jean-Jacques Sempé

A pesar de las diferencias externas, conectaron de inmediato. Porque más allá de las apariencias, ambos compartían algo profundamente significativo que les hizo conectar de inmediato, según ha contado Sempé en algunas entrevistas: eran ligeramente tartamudos. Sempé solía decir que con Goscinny se entendía “a media lengua”. No necesitaban terminar las frases. La tartamudez compartida creó una paciencia mutua, complicidad y un ritmo de trabajo único.

Este rasgo compartido no es un mero detalle; sugiere una sintonía en la forma de procesar y comunicar el pensamiento. En dos comunicadores profesionales —uno a través de la palabra escrita, otro mediante la imagen—, la tartamudez representa una vacilación ante el mundo que requería una vía de escape creativa.

Sempé le contaba sus recuerdos de colegio, lo revoltoso que había sido, y le sorprendía que aquel hombre venido del “Nuevo Mundo” se riera tanto con sus anécdotas francesas. Goscinny, habiendo vivido fuera de Francia (en Argentina y Estados Unidos), poseía la distancia crítica necesaria para apreciar la idiosincrasia de la escuela francesa como un objeto exótico y fascinante.

Poco después de aquel primer contacto, un periódico de provincias les propuso trabajar juntos. Así, lo que comenzó como una amistad improbable basada en el humor y la nostalgia compartida, se transformó en una colaboración profesional legendaria.

De la tira cómica al relato: el hallazgo de la voz interior

Antes de convertirse en el icono literario que conocemos, Nicolás tuvo una “primera vida” titubeante. El personaje debutó el 25 de septiembre de 1955 en el semanario belga Le Moustique, pero no como relato, sino como una tira cómica en color. En aquella versión inicial, Nicolás era un niño algo más estereotipado y el formato no terminaba de convencer a sus autores.

La historieta, con su exigencia de gags visuales secuenciales y globos de diálogo, impedía la inmersión en la subjetividad del protagonista. Y la esencia del personaje residía en su visión del mundo, no solo en sus acciones físicas.

Le petit Nicolas en Le Moustique (1955)

La magia definitiva surgió en 1959. El diario Sud Ouest Dimanche les encargó una colaboración para su número de Pascua. Goscinny propuso abandonar el cómic y escribir un texto narrado en primera persona, con Sempé ilustrando momentos clave en blanco y negro.

Este cambio tuvo implicaciones trascendentales. Al liberar al dibujo de la esclavitud de la narrativa secuencial, Sempé pudo dotarlo de un carácter más poético y atmosférico, utilizando el blanco y negro para focalizar la atención en la expresividad y la soledad del niño frente al entorno. Simultáneamente, el texto permitió explorar la psicología de Nicolás: Goscinny desarrolló una sintaxis que imitaba el pensamiento oral del niño, con sus digresiones, repeticiones y lógica implacable.

Al dar con esta fórmula maestra, el lector no solo observa a Nicolás desde fuera, sino que habita su mente, comprendiendo el mundo a través de sus malentendidos y su inocencia.

Los contrastes de los padres creativos

Para entender esa melancolía alegre que destila la obra, hay que echar mano de la biografía de sus creadores. Goscinny volcó en la obra sus recuerdos del Liceo Francés de Buenos Aires, donde pasó su infancia. La camaradería, el caos de los recreos y la disciplina de los vigilantes tienen un sabor transatlántico que otorgó a la obra una universalidad única. Para Goscinny, crear a Nicolás era un ejercicio de evocación nostálgica de una infancia feliz.

Por el contrario, para Sempé, dibujar a Nicolás fue una forma de terapia. Su infancia en Burdeos fue dura y precaria. Él mismo confesó que en El pequeño Nicolás dibujó “la infancia que le hubiera gustado tener”.

Esa tensión entre el recuerdo real de Goscinny y el deseo idealizado de Sempé es el motor de empuja los libros. Mientras uno documentaba una realidad vivida y ficcionada, el otro construía una utopía. Esta dialéctica otorga a la obra una resonancia que oscila entre la verosimilitud y la fábula.

Los personajes

El universo de Nicolás es un ecosistema cerrado con reglas férreas, habitado por arquetipos que todos hemos conocido. Este microcosmos —el hogar, la escuela, el descampado— funciona como un simulacro de la sociedad adulta, y está poblado por personajes inolvidables:

  • La pandilla
    • Nicolás es el alma del grupo, un niño sensible y leal con un sentido de la justicia muy propio. Su mirada infantil sobre el mundo adulto es el filtro de toda la narración.
    • Alcestes es inseparable de la comida, su vida gira en torno a su próximo bocado. Se le reconoce fácilmente por tener siempre las manos ocupadas (y manchadas) con tostadas o bollería.
    • Agnan es la figura del “cerebrito” repelente.Goza de cierta inmunidad física: “no se le puede pegar tan a menudo como uno querría porque lleva gafas”. Su rol es el de chivato oficial y favorito de la maestra.
    • Eudes representa la fuerza bruta pero noble. Es el protector del grupo y su solución universal a los conflictos es el puñetazo en la nariz.
    • Clotario es el soñador despistado del fondo de la clase. Académicamente es un desastre y acumula castigos por no saberse la lección, pero tiene un estatus especial entre los niños por ser el único que tiene televisión en casa.
    • Godofredo es el “niño de papá” rico. A menudo es caprichoso y quiere imponer su voluntad porque “su padre paga”, pero en el fondo busca la aceptación del grupo a través de sus posesiones.
    • Rufo vive obsesionado con la profesión de su padre (policía). Su tesoro más preciado es un silbato de agente con el que intenta, sin éxito, imponer la ley en el patio.
    • Joaquín, además de tener excelente puntería con las canicas, es quien protagoniza uno de los arcos narrativos más famosos al tener un hermanito pequeño.
    • María Eduvigis es la vecina de Nicolás, hija de los señores Courteplaque. Representa la fascinación femenina para Nicolás; a menudo la observa embobado, especialmente su capacidad para “mover los párpados muy rápido”.
  • Los adultos
    • La maestra es una figura de paciencia casi infinita. Aunque los niños la adoran, constantemente la llevan al límite de sus nervios.
    • El Caldo (Sr. Dubon) es el vigilante del recreo y la némesis de los niños en el patio. Su apodo proviene de su frase muletilla “Miradme a los ojos” (lo que lleva a los niños a la lógica aplastante de asociarlo con los ojos o círculos que forma la grasa en la sopa).
    • El Sr. Blédurt es el vecino que disfruta pinchando al padre de Nicolás. Su relación es una mezcla de amistad y rivalidad infantil; se burla de sus habilidades (ya sea jardinería o bricolaje) y siempre está dispuesto a escalar cualquier pequeña discusión hasta convertirla en un conflicto absurdo.
  • La familia
    • Papá es un oficinista de clase media que suele llegar a casa cansado y buscando un poco de paz para leer su periódico y fumar su pipa. Aunque intenta ser una figura de autoridad severa, a menudo termina siendo tan infantil como su hijo.
    • Mamá es el pilar emocional de la casa y quien realmente lleva las riendas del hogar. Aunque a veces utiliza la frase “¡Se lo diré a tu padre cuando llegue!” como amenaza para poner orden, es muy tierna con Nicolás y famosa entre los amigos del niño por sus meriendas espectaculares.
    • La abuela es la aliada incondicional de Nicolás y la pesadilla de su yerno. Vive para malcriar a su nieto: siempre cargada de regalos (a veces estrafalarios o ruidosos) y dulces. Considera que Nicolás es un genio incomprendido.

El Caldo en acción

Más allá del papel

El éxito ha llevado a Nicolás más allá del papel, incluyendo películas de acción real y un largometraje de animación en 2022 titulado El pequeño Nicolás: ¿Qué esperamos para ser felices? Esta última obra entrelaza en dos líneas temporales la ficción con la vida de sus autores, mostrando cómo el personaje sirvió de consuelo y alegría tanto para Goscinny como para Sempé. Fue premiada en el festival de Annecy (considerado el Óscar de la animación europea), y en España la película fue muy bien recibida por la crítica, calificada de “joya de la animación” por algún crítico, aunque la taquilla no acompañó demasiado.

Los libros de la serie: orden de lectura

A continuación presentamos los títulos de esta serie, que actualmente están publicados por Loqueleo (Santillana), ordenados por la fecha de su publicación original en Francia.

La serie clásica (1960-1964)

Los cinco libros originales que René Goscinny y Jean-Jacques Sempé publicaron juntos.

1. El pequeño Nicolás (1960)

Título original: Le Petit Nicolas

Es la piedra angular de la serie y la puerta de entrada ideal al universo del personaje. A través de capítulos independientes, se nos presenta a la inolvidable pandilla y las dinámicas básicas de su mundo: la escuela, los juegos en el descampado, las peleas en el recreo y la vida familiar con unos padres que, a menudo, se comportan tan irracionalmente como los propios niños. Establece las bases del mito y la visión satírica de la vida familiar, mostrando a unos padres falibles y profundamente humanos.

2. Los recreos del pequeño Nicolás (1961)

Título original: Les Récrés du Petit Nicolas

Este volumen pone el foco en la “vida social” del colegio: las pausas entre clases. Es en el patio donde ocurren los verdaderos dramas, las alianzas estratégicas y las trifulcas. El libro explora cómo los niños intentan jugar tranquilamente al fútbol o a los vaqueros, pero sus planes siempre acaban en caos, castigos del “Caldo” y narices sangrando, todo narrado con la inigualable inocencia del protagonista. Un tratado sobre la imposibilidad del orden en el juego infantil.

3. Las vacaciones del pequeño Nicolás (1962)

Título original: Les Vacances du Petit Nicolas

El libro saca a Nicolás de su entorno habitual y rompe la unidad espacial, dividiéndose en dos grandes bloques. En “La playa”, vemos las peripecias de las vacaciones familiares en el mar, con nuevos amigos y días de lluvia en el hotel, examinando la dinámica familiar fuera de su hábitat natural. En “El campamento”, Nicolás experimenta por primera vez la vida en una colonia de verano (“El ojo azul”), donde la disciplina de los monitores choca frontalmente con la energía inagotable y anárquica de los niños.

4. Los amiguetes del pequeño Nicolás (1963)

Título original: Le Petit Nicolas et les Copains

Aunque Nicolás sigue siendo el narrador, este libro cede el protagonismo a las peculiaridades de sus compañeros. Las historias profundizan en la personalidad de cada miembro de la pandilla: la glotonería de Alcestes, los despistes de Clotario, los disfraces de Godofredo o la relación con María Eduvigis. Un homenaje a la lealtad y a los roles que cada niño desempeña dentro del grupo, explorando la sociología de este microcosmos infantil y la aceptación de las diferencias dentro de la comunidad.

5. Los problemas del pequeño Nicolás (1964)

Título original: Joachim a des ennuis (posteriormente reeditado como Le Petit Nicolas a des ennuis)

Quizás el libro que más explora la psicología infantil frente a los cambios. El hilo conductor de varias historias es el miedo a ser desplazado dentro de la familia. A raíz del nacimiento de un hermanito de su amigo Joaquín, Nicolás empieza a temer que sus padres también tengan otro hijo y lo abandonen en el bosque (como a Pulgarcito), mostrando sus inseguridades de una forma tierna y humorística. Es el volumen más introspectivo, revelando el temor al abandono y las angustias infantiles frente a los cambios.

Las historias “inéditas”

Tras el fallecimiento de Goscinny, su hija Anne descubrió en los archivos familiares cientos de historias que habían aparecido en prensa pero nunca se habían recopilado. Se habían publicado semanalmente en periódicos y revistas (como Sud-Ouest Dimanche y Pilote) entre 1959 y 1965, y habían caído en el olvido. Como ella misma explica en los prólogos, decidió “sacar a la luz estos tesoros ocultos” para que una nueva generación pudiera disfrutarlos.

Pero hubo un obstáculo importante: aunque Anne tenía los textos, muchos de los dibujos originales de Sempé se habían perdido (era común en la época que los originales no se devolvieran a los artistas tras haber impreso la revista o el libro). Anne contactó a Jean-Jacques Sempé, quien, a pesar de los años transcurridos y la nostalgia, accedió a colaborar. Para esta nueva edición, Sempé aportó nuevas ilustraciones para acompañar los textos rescatados por Anne, completando así la obra tal y como se concibió originalmente: un diálogo entre el texto y el dibujo. Se publicaron en Francia con el título de Histoires inédites du Petit Nicolas 1 y 2 y Le Ballon et autres histoires inédites (2004, 2006 y 2009), y en España los ha ido publicando Loqueleo en estos volúmenes:

6. La vuelta al cole del pequeño Nicolás

Este libro recopila relatos ambientados en el fin del verano y el retorno a la rutina. Las historias capturan la atmósfera única de septiembre: la tensión de los padres por la vuelta al trabajo (“se acabó pasarlo bien”), la compra de material escolar, la visita de parientes como la abuela y las cenas con invitados del padre que suelen acabar en desastre doméstico. Refleja la ansiedad adulta en el paso del caos veraniego al orden escolar.

7. El pequeño Nicolás. ¡Diga!

El título hace referencia a la llegada de la “modernidad” al hogar de Nicolás. Muchas historias giran en torno a la tecnología de la época (como el teléfono, un aparato prohibido para los niños) y las situaciones absurdas que provoca su uso. También incluye aventuras sobre juegos de rol en el jardín y las interacciones con el vecino, el señor Blédurt, quien disfruta tomando el pelo al padre de Nicolás. Un retrato de la irrupción tecnológica en la vida doméstica y las relaciones de poder entre adultos.

8. El pequeño Nicolás. El chiste

Un volumen que reúne relatos donde brillan los malentendidos lingüísticos y la comunicación fallida. El tema central es la dificultad de los niños para entender el humor y las convenciones de los adultos, y viceversa. Muestra situaciones cotidianas donde la lógica aplastante de Nicolás desmonta las intenciones de sus padres o maestros, generando situaciones cómicas de pura confusión.

9. La Navidad del pequeño Nicolás

Una selección de historias tiernas y divertidas ambientadas en la época festiva. El libro aborda la visión infantil de la Navidad: la emoción por los regalos, la redacción de la carta a Papá Noel, la decoración del árbol (que siempre conlleva algún accidente) y la reflexión sobre la generosidad. Es uno de los volúmenes que mejor retrata la calidez de la relación entre Nicolás y sus padres, suavizando la sátira con momentos de ternura familiar.

10. El pequeño Nicolás. ¡Se rueda!

Estas historias celebran la imaginación desbordante y la creatividad. En ellas, el grupo de amigos a menudo intenta emular el mundo de los adultos o del arte: ya sea intentando rodar una película en un descampado, organizando un circo o emprendiendo proyectos que les vienen grandes. Un tributo a la capacidad de los niños para transformar la realidad más aburrida en una aventura, demostrando el poder transformador de la imaginación infantil.

Conclusión

Sin dejarnos llevar por el hecho subjetivo de que es uno de nuestros personajes favoritos, El pequeño Nicolás representa una de las cumbres de la literatura infantil del siglo XX. Nacida de una improbable amistad, la obra superó ciertas limitaciones del cómic para crear un nuevo lenguaje literario. A través de un análisis sociológico agudo disfrazado de humor infantil, y mediante un grupo de personajes arquetípicos, los autores lograron capturar la esencia de la clase media y la lógica universal de la niñez.

Su honestidad emocional la hace vigente a pesar de los años. Aunque las circunstancias han cambiado —los recreos ya no son exactamente iguales, la tecnología ha avanzado—, su esencia permanece intacta. Nos recuerda que la infancia es un territorio de códigos propios, donde la justicia, la lealtad y el honor operan bajo reglas diferentes a las del mundo adulto. El pequeño Nicolás no es solo un recuerdo del pasado, sino un espejo actual de nuestra humanidad.

El pequeño Nicolás (1959)

Dónde conseguir este libro

1 comentario para ““El pequeño Nicolás”: origen y evolución de un mito

  1. Es buenísimo. Nosotros estamos leyendo una edición en catalán con ochenta Històries inèdites del Petit Nicolàs (editorial La Galera)
    Súper divertido y geniales ilustraciones.

    Gracias por la reseña y las recomendaciones de los libros publicados por loqueleo, tenemos y hemos leído algunos, nos encantan !! 😍😅

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