Ledicia Costas
Ilustraciones de Beatrice Blue
SM, 2025
Edad recomendada: A partir de 10 años
Premio El Barco de Vapor 2025
En Feriópolis, Ledicia Costas nos invita a subirnos a un tren de la bruja que atraviesa túneles oscuros donde viven las emociones más complejas de la infancia. Novela galardonada con el Premio Barco de Vapor 2025, su carga emocional y simbólica la sitúa en el territorio de las historias que apelan tanto a niños como a adultos.
La protagonista, Lola, es una niña de diez años que, tras la muerte de sus padres, vive con unos tíos negligentes. Su vida está marcada por la soledad, la rabia y el abandono. Un día, tras una visita a la feria, entra en el tren de la bruja y despierta en Feriópolis, una ciudad fantástica donde los niños mandan, comen churros sin límite y viven sin adultos. Lo que parece un paraíso pronto se revela como un espacio con sus propias reglas, tensiones y peligros.
Este viaje no es solo físico, sino profundamente simbólico. Feriópolis representa un refugio emocional, una utopía infantil donde Lola puede experimentar el poder, la libertad y la pertenencia que no tenía en el mundo real. Pero también es un espacio que la coloca delante de sus miedos, deseos y contradicciones. Ledicia construye una distopía dulce, donde lo lúdico y lo inquietante conviven.
Uno de los grandes aciertos de Feriópolis es su tratamiento de la infancia como una etapa con numerosos matices emocionales. La autora ha declarado que le interesa “dar voz al mundo interior de los niños en toda su complejidad”, y en esta novela lo consigue. Lola no es una heroína idealizada: es una niña herida, enfadada, que a veces toma decisiones cuestionables. Su rabia no es un defecto, sino una forma de resistencia.
Al igual que sucede en otros libros de su bibliografía, esta novela se aleja de los modelos más conservadores de literatura infantil que intentan mantener al margen al lector de las emociones negativas. Aquí, la tristeza, la frustración y la soledad están presentes y además son el motor que hace avanzar la historia. En palabras de Ledicia: “los niños deben tener derecho a sentirse tristes”. Esta afirmación ilustra la literatura que ella siempre ha defendido: la que respeta la inteligencia y las emociones de sus lectores.
El estilo de Ledicia Costas en Feriópolis es ágil y cargado de imágenes sugerentes. La autora utiliza un lenguaje accesible con momentos de gran lirismo, especialmente en las descripciones del mundo fantástico. La ciudad de Feriópolis está construida con una imaginación desbordante: hay norias infinitas, casas de algodón de azúcar, y criaturas que parecen salidas de sueños o pesadillas.
Más allá de este despliegue imaginativo al que nos tiene acostumbrados, destaca también la capacidad de la autora para crear atmósferas. El lector siente el atractivo inicial de Feriópolis, su extrañeza progresiva, su ambigüedad moral. Esta construcción del espacio como reflejo del estado emocional de la protagonista es uno de los muchos logros de la novela.
La ciudad sin adultos no es solo una fantasía de libertad, sino también una denuncia de la negligencia, la incomprensión y la falta de escucha que muchos niños experimentan en su día a día. En este sentido, esta novela nos recuerda a otros clásicos infantiles y juveniles: El señor de las moscas de William Golding, Coraline de Neil Gaiman… Ledicia Costas consigue con Feriópolis mirar de frente a las emociones difíciles y ofrecer una experiencia literaria conmovedora y transformadora: los niños también sienten rabia, también necesitan justicia.
