Solos

SolosGuion de Fabien Vehlmann
Dibujos de Bruno Gazzotti
Traducción de Diego Álvarez Fernández
Madrid: Dibbuks, 2014

Hace tiempo que el cómic dejó de ser cosa de unos pocos. El éxito de Paco Roca, además de fenómenos de redes como Moderna de Pueblo o Aleix Saló, han acercado las viñetas a lectores que no habían leído un cómic desde su infancia. Por si fuese poco, cómics como Astérix y Mortadelo y Filemón compiten en las listas de los más vendidos. Las ventas de estos títulos son espectaculares, pero no nos engañemos: son también una excepción en el cómic infantil-juvenil. España sigue sin despegar en este sector. Los jóvenes leen más que nunca, pero el cómic no está entre sus opciones. Es como si, durante unos años, dejasen de lado las viñetas para reponerse más adelante, en una etapa adulta. Entre los que sí leen, el manga monopoliza sus opciones.

En Francia, donde la bande dessinée es uno de los principales motores editoriales y se lee a cualquier edad, el cómic juvenil goza de una salud espléndida. Una de las series más exitosas de los últimos años es Seuls (Solos), con guion de Fabien Vehlmann y dibujos de Bruno Gazzotti. Solos, que se publicó por primera vez en la revista Spirou en 2006, se ha convertido en uno de los fenómenos comiqueros del país vecino y ya cuenta con nueve volúmenes hasta la fecha. La editorial Dibbuks los publica a pares en España, donde acaba de lanzar el tercer tomo. Solos ya se ha hecho con el Premio Juvenil del Festival de Angoulême (dos veces), ha vendido más de un millón de copias y hay una película en marcha (que se rodará en España, por cierto). Mientras tanto, la serie sigue ampliándose, mientras los interrogantes se multiplican con las páginas.

Solos

Porque si algo engancha de Solos, son precisamente los interrogantes. Algunas críticas describen la serie como una mezcla entre Los Cinco y Perdidos, pero sería un error comparar Solos con la inocencia de los libros de Enid Blyton: los personajes de este cómic tienen aristas, y la trama no tiene ni un punto de inocente. Tampoco los villanos son planos; respecto a Perdidos, Solos comparte el ambiente inquietante y los misterios crecientes, pero da respuestas al mismo tiempo que suma preguntas. Otra diferencia notable es que Solos ocurre en la ciudad, donde nunca pasa nada, y eso es precisamente lo que hace la historia más siniestra.

Porque la historia de Solos arranca una mañana aparentemente normal, en una ciudad mediana. Los protagonistas se van levantando uno a uno para descubrir, con sorpresa, que sus padres han desaparecido. No hay nadie en sus casas. Pero esto no termina aquí: cuando se atreven a salir por la puerta para pedir ayuda a los vecinos, comprueban que estos tampoco están. La ciudad ha amanecido desierta, como si todos se hubiesen marchado urgentemente de madrugada olvidándose de ellos. Las persianas están a medio echar, los coches aparcados sin cuidado y los animales del zoológico campan a sus anchas por el asfalto. Poco a poco los protagonistas, con edades entre cinco y quince años, se conocen en las calles abandonadas y confirman sus peores sospechas: los mayores los han dejado atrás, y ellos están completamente solos.

Este es solo el primer golpe de efecto de una serie llena de giros argumentales: los chicos unirán fuerzas para cuidarse y protegerse de los peligros de una ciudad abandonada a su suerte, mientras se enfrentan a un siniestro hombre de los cuchillos, a una sádica manada de chimpancés obsesionados con proteger la «zona roja» de la ciudad y, para empeorar las cosas, otros supervivientes se unen en un bando enemigo de estilo dictatorial. Si a eso se suman un edificio oscuro que extrae sus peores sentimientos, una profecía que habla de unas misteriosas familias y un muerto que regresa al mundo de los vivos, ya estamos metidos de lleno en Solos.

Un acierto del guion es que no renuncia a una trama compleja y adictiva que trata con inteligencia a los lectores jóvenes, sin miedo a los tabúes, de modo que los libros pueden ser disfrutados por todas las edades. Solos es una serie ambiciosa en su planteamiento y arriesgada en su texto, más audaz que otros títulos para las mismas edades. Cada libro introduce una nueva trama que va en ascenso hasta la última página, cuando una revelación pone toda la historia anterior del revés y dan más ganas de avanzar. Solos engancha como las mejores series de ahora, aunque su dibujo recuerde a obras más clásicas.

Por ahora parece que tendremos Solos para rato. Los autores prevén varios volúmenes más y, aunque no nos quedarán uñas que morder, tampoco queremos renunciar a las aventuras y nuevos misterios que supone cada tomo. La resolución puede esperar. Mientras tanto, el camino ya nos tiene bastante ocupados.

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