Jesús Betz

Fred Bernard
Ilustraciones de François Roca
México: Fondo de Cultura Económica, 2003

I

Un rostro se esconde tras el telón. Percibimos su mirada. Desde un primer momento hay algo que nos inquieta. Quizás sea la expresión impresa en este rostro. Cuesta identificar que sentimiento expresa. Ante todo hay espectación. Abrimos el libro y las guardas sirven de telón. Tras el telón, se anuncia Jesús Betz.

Nuestra mirada se introduce en un mundo de tonos ocres, donde las luces enfatizan las sombras y los ojos tienen un poder delator. Comenzamos a experimentar emociones encontradas. Sin habérnoslo propuesto estamos leyendo una carta íntima que de un modo u otro nos va a marcar. Es la historia de Jesús Betz, el hombre tronco, el hombre que no tenía brazos ni piernas.

II

Lo ominoso es “algo destinado a permanecer en lo oculto, (que) ha salido a la luz”. Cuando lo ominoso irrumpe en nuestra cotidianidad podemos sentir diversos niveles de miedo: desde el temor al terror. Sin embargo, el rasgo distintivo de lo ominoso es la sensación de angustia que produce. Ciertamente, la idea de lo ominoso se encuentra en desuso en la vida moderna. Sin embargo, hay experiencias infantiles que sólo pueden ser comprendidas si recurrimos a esta categoría. Una de ellas, que seguro muchos de ustedes habrán vivido de niños, se produce cuando de pronto vemos por primera vez a un hombre terriblemente desfigurado. Lo que los ojos del niño ven literalmente es un monstruo y el miedo que le produce no sólo viene de afuera, no sólo es producido por el aspecto de ese ser siniestro. Por el contrario, su repulsión también responde al conflicto existencial que suscita la aparición de ese otro lado de la realidad. Esa región no admitida, no aceptada, no racionalizada exige al niño una respuesta. No la puede negar. Intenta olvidar lo visto aunque la imagen persiste con asombrosa nitidez. Se reprocha haber mirado. Se pregunta a su vez si fue descubierto mirando, si fue reconocido. No sabe como lidiar con su angustia. Intuye cierto vínculo con el monstruo, un vínculo que es muy fuerte. Se angustia más, angustia reiterada que se metamorfosea en terror. Sólo a través del psicoanálisis hemos comprendiso la naturaleza de este vínculo: “el monstruo es el reverso no reconocido de nuestra personalidad”.

III

Arthur Schlesinger logra captar en pocas palabras el profundo sentido que tienen los cuentos clásicos. Sostiene que ellos “cuentan a los niños lo que ya saben de un modo inconsciente: que la naturaleza humana no es innatamente buena, que los enfrentamientos son reales y que la vida es difícil antes de llegar a ser feliz; y, de este modo, los tranquilizan con respecto a sus miedos y su sentido de la identidad”.

Gracias a los cuentos clásicos “aquellas cosas destinadas a permanecer en lo oculto salen a la luz”. Lo ominoso tiene cabida en ellos. Y acompañado por la figura protectora del padre o la madre, por el cobijo de una voz conocida que relata este caudal estético, por la identificación del monstruo y la experiencia catártica de la lectura. El niño nutre su legado simbólico y sus vida psíquica.

Aquí hemos de inscribir el libro Jesús Betz. Historia que, en dirección contraria a una de sus fuentes de inspiración: la película Freaks o La parada de los monstruos (1932) de Tod Browning, surge de la penumbra y lentamente se dirige hacia la luz. En las imágenes del libro los colores opacos, el claro-oscuro y las sombra sirven de velo para filtrar el marcado estilo realista de la ilustración. Personajes de cristalinas miradas parecen extraídos del reparto de la comedia humana. Tramado de referencias literarias, culturales y alegóricas que palpitan bajo una narración epistolar que, tras la primera persona, logran equilibrar la alusión a un mundo exterior con el tono íntimo del testimonio. Lectura, en definitiva, que produce en nosotros la sensación de violentar una carta, de participar de un secreto, de presenciar una bella historia de amor.

5 comentarios en “Jesús Betz

  1. adela mendez
    25/03/2013 a las 19:28

    se que existen personas con esas u otras caracteristicas que han sido capaces de
    vencer los obstaculos que la vida les pone por tanto son dignos de respeto amor y admiracion asi como el apoyo de quienes le rodean

  2. sebas
    17/01/2012 a las 23:01

    esta muy bonita la historia se las recomiendo

  3. perla
    04/01/2011 a las 23:53

    Jesus Betz, un libro que me inspiro y abrio en mi puertas escondidas, lo lei cuando hiba en 4 año, aquel libro resaltando de los demas, pero en realidad hermoso, muy pocos niños lo leian, fue mi primer libro que hizo sentir en mi el deseo de vida, y valla q he leido cientos de libros, pero ningun otro como JESUS BETZ el intrañable hombre tronco.

  4. 26/10/2010 a las 19:01

    el contenido de este libro esta muy bien fundamentado.
    esta padrisimo; se los recomiendo despues de leerlo seran otras personas.

    paco………

  5. MR.ENRIQUE
    10/02/2009 a las 14:21

    LES RECOMIENDO ESTE LIBRO A TODAS LAS PERSONAS DE CORAZON NOBLE.

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