El corazón en braille

El corazón en braillePascal Ruter
Traducción de José Luis Aja
Madrid: Anaya, 2017

La niña que Peter Pan llevó a Nunca Jamás para que contara cuentos a los niños perdidos se llamaba Wendy, y el chico que protagoniza esta historia es Víctor. Los dos tienen en común su deseo de complacer a los demás hasta el punto de que se olvidan un poco de ellos mismos. Pero a diferencia de Wendy, que se lamentaba de no ser capaz de evitar crecer y de asumir responsabilidades, Víctor pone todo su empeño en este proceso y se enfrenta a todo tipo de riesgos.

Su padre le habla de la persecución por parte de los nazis que sufrió su abuelo y le pide que le ayude a organizar su Canadá (el lugar secreto donde los judíos escondían sus objetos personales antes de ser deportados). Además, trata de convencerle de la importancia de consultar el diccionario para conocer el significado exacto de las palabras. Por otra parte, su mejor y único amigo Haissam es un experto del ajedrez y las gominolas le ayudan a pensar. Lucky Luke, el jefe de estudios del instituto al que asisten los dos chicos, ama los libros y sobre todo la obra cumbre de Alejandro Dumas, Los tres mosqueteros. Y, finalmente, está Marie-José, una bella y enigmática chica de su clase que adora las matemáticas, la música y la biografía de artistas y otras personas ilustres, como Hellen Keller, que perdieron la vista.

En cambio, Víctor nunca ha jugado al ajedrez, confunde los términos de las definiciones de las palabras, no entiende las matemáticas y le gustaría leer con la misma rapidez que Lucky Luke, pero todo eso da un giro radical cuando Marie-José y él se hacen grandes amigos. Víctor nunca se ha sentido intimidado por estar rodeado de genios que intentan organizar su vida y le aconsejan utilizando analogías que derivan de sus aficiones. Como los movimientos del ajedrez y la toma de decisiones; el diccionario para etiquetar las emociones o la literatura y la esperanza en el futuro. Mientras, Marie-José insiste en que el truco para que nada nos afecte es poner distancia. Pero Víctor es una persona demasiado complaciente y emocional para lograrlo.

– ¿Papá?
– Dime.
[…]
– ¿Qué se siente cuando te enamoras de alguien?
Levantó su rostro hacia mí. El pudor, habitual en estos casos, le hizo carraspear.
– Pues notas… Espera que me acuerde… Es como el final del exilio.
– ¿Quieres decir cuando estás lejos de tu país?
– De tu país y de ti mismo. ¿Sabes lo que quiero decir?

Su intuición, sensibilidad y bondad nunca le han jugado malas pasadas, y a sus trece años se considera feliz. Su objetivo es intentar que todos a su alrededor se sientan a gusto sin juzgarlos ni entenderlos del todo mientras saca los estudios adelante con el mínimo esfuerzo, aunque a veces tiene la impresión de que mete la pata constantemente.

Estos son los mimbres que dan sentido a su vida y le estabilizan, hasta que Marie-José le hace partícipe de un plan absurdo y arriesgado donde Víctor se ve obligado a estudiar como nunca antes lo ha hecho y a poner en marcha un sinfín de recursos y estrategias que solamente los enamorados se atreven a afrontar.

Un libro que desde el humor y la buena onda nos transmite mucho más de lo que podemos leer. Una obra sencilla y necesaria escrita con el lenguaje espontáneo y vivo de los adolescentes y con un ritmo narrativo que crece a medida que la historia lo requiere. Una historia de superación que no podemos dejar pasar.

[…] pero aunque mi vida esté tejida de recuerdos, tendría que seguir viviendo. El presente es, sobre todo, la antesala del recuerdo, y eso es lo que llamamos melancolía.

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