Entrevista a Agustín Fernández Paz

Agustín Fernández PazAgustín Fernández Paz es un gallego de 53 años que ha dedicado su vida a los niños. Ha sido maestro de EGB, pedagogo, escritor, editor… A pesar del buen número de premios recibidos, de carácter literario o en reconocimiento a una labor educativa, Agustín sigue anhelándolo todo, con un espíritu de chaval que asombra. Su bibliografía es una muestra de su defensa del idioma gallego. Y éste es tan sólo uno de los rasgos que le pueden definir como escritor comprometido; sus opiniones acerca de lo que se nos avecina no son muy optimistas, pero guarda un rescoldo de esperanza puesta fundamentalmente en sus lectores. A ellos va dirigido el mensaje que se intuye tras sus libros.

Empezaste a publicar a los 42 años, una edad un tanto inusual. ¿Cómo fueron esos comienzos?

Es cierto que comencé a publicar tarde, aunque ya llevaba un tiempo escribiendo. En los años setenta, formaba parte de un equipo que realizó numerosos materiales didácticos para el aprendizaje de la lengua. Pues bien, la mayoría de los textos de lectura que aparecen en ellos, siempre sin firmar, son míos. Algunos, una vez reelaborados, los introduje después en varios de mis libros. De cualquier modo, el escribir de un modo continuado fue una decisión tardía. Antes, además de estar dedicado de un modo intensísimo a la enseñanza, todo mi tiempo libre se me iba en leer; fui un lector voraz, pero ahora soy bastante más selectivo.

¿Por qué todos tus libros se publican antes en gallego que en castellano?

Porque yo escribo en gallego, es mi lengua habitual y mi lengua literaria. Después, como es natural, hago todo lo posible para que mis libros se traduzcan. En castellano, desde que obtuve el premio Lazarillo con Contos por palabras, encontré una mayor receptividad por parte de las editoriales. Pero no es un camino fácil; en mi caso, una parte de mis libros permanece sin traducir.

¿No has pensado nunca en traducir tus libros tú mismo, o en colaboración con alguien más, como hacen algunos autores?

Prefiero que sea otra persona la que se encargue de la traducción; si la hiciera yo, se convertiría en una labor de reescritura del texto original. De todos modos, debo añadir que siempre es un trabajo de colaboración entre quien me traduce (Rafael Chacón, la mayoría de las veces) y yo. Hacemos sucesivas revisiones, que acaban mejorando el texto de partida; y sólo damos por concluido el trabajo cuando a los dos nos satisface el resultado.

Defensa de la lengua, compromiso social, movimientos pedagógicos… ¿crees que todo escritor ha de aprovechar su posición para concienciar a sus lectores?

El principal compromiso que tiene un escritor es el de tratar de hacerlo lo mejor posible. Siempre se ha dicho, y yo lo comparto, que lo que salva a un texto es su calidad, no las buenas intenciones con que haya sido escrito. Pero, aceptado esto, lo cierto es que en mis libros aparecen, como tema o como telón de fondo, muchas de mis preocupaciones vitales. Intento escapar de personajes y temas repetidos hasta la saciedad en la LIJ, y mostrarles a los lectores otras facetas de la realidad.

Quizás sea O centro do labirinto la novela en la que más directamente te implicas denunciando rasgos de la sociedad actual que te parecen peligrosos o destructivos, como la globalización, la uniformización, la pérdida del pasado, la tecnocracia… ¿No te parece que cada día que pasa el libro pierde lo que tuviese de ciencia-ficción y pasa a convertirse en una novela realista, incluso social?

Me parece muy acertada la visión que sugieres, no hay más que leer los periódicos cada día. Aunque persistan elementos escenográficos de anticipación, la verdad es que de lo que habla mi novela es de las grandes cuestiones sociales y culturales que la humanidad deberá enfrentar en los próximos años. Creo que, en este sentido, mi libro se inscribe dentro de una corriente de la ciencia-ficción que busca un distanciamiento temporal para poder hablar de un modo más libre de los problemas del presente.

O centro do labirinto es la novela que prefieres entre todas las que has escrito. ¿Para cuándo su publicación al castellano, después de tres años editada en gallego?

Me encantaría ver publicada la versión castellana de O centro do labirinto, que hasta ahora sólo se ha traducido al catalán. Estoy seguro de que le interesaría a un lector juvenil, y también a muchas personas adultas. Pero hasta ahora no he recibido ninguna proposición para editarla, así que supongo que tendrá que esperar su momento.

Hablando de este libro, fue uno de los que quedó finalista al premio nacional de literatura infantil y juvenil de 1998, que finalmente se llevó Elvira Lindo con Los trapos sucios. ¿Hasta qué punto crees que te habría afectado el conseguir este premio?

En el 92 ya había sido finalista otro libro mío, Contos por palabras, que me sigue pareciendo el más innovador, sobre todo en la forma. O centro do labirinto también lo fue, y eso ya representa una alegría, porque indica que los miembros del jurado se han fijado en tu obra. Supongo que, de haberlo conseguido, contribuiría a darme más seguridad en mí mismo, porque uno siempre tiene dudas sobre la validez de lo que escribe. Pero, en última instancia, lo único que yo puedo hacer es procurar escribir cada vez mejor; si después se recibe algún premio, pues miel sobre hojuelas.

Cos pes no aire, uno de tus mejores libros en mi opinión, que recientemente fue premio Raíña Lupa, será editado en castellano, con las ilustraciones de Miguelantxo Prado. ¿Cómo valoras tu colaboración con él, después de varios libros en común?

Contar con Miguelanxo Prado para las ilustraciones de Cos pés no aire ha sido un privilegio, porque ha hecho un trabajo admirable. Admiro mucho su obra, desde antes de conocerlo, y creo que el lugar destacado que ocupa entre los autores europeos de cómic es más que merecido.

Son ya varios los libros en los que hemos colaborado, y sus ilustraciones siempre enriquecen el sentido de lo narrado. De todos ellos, quizá sean A néhoa escura y Cos pés no aire los dos libros que yo destacaría.

¿Qué opinas de la situación actual del cómic para niños y jóvenes? ¿No crees que es un campo que ahora no está lo suficientemente aprovechado?

Cuando se hace una encuesta sobre preferencias lectoras de la infancia y la adolescencia siguen apareciendo los cómics como respuesta principal. En pleno apogeo de las múltiples pantallas que los convocan, sorprende la atracción que los cómics ejercen sobre los lectores jóvenes, máxime teniendo en cuenta que las muestras que tienen a su alcance no son precisamente un modelo de calidad.

En este sentido, creo que la situación actual dista mucho de ser la ideal. Habría que conseguir que los jóvenes lectores tuvieran a su alcance algo más que manga y superhéroes. Porque los cómics de calidad, salvo algunas excepciones, hoy aparecen mayoritariamente en formato de álbum, muchas veces con una distribución muy restringida. Claro que algo parecido pasa con el cine, donde son contados los films que realmente valen la pena (y que no son los que, en muchos casos, ocupan las grandes salas).

¿Qué autores o títulos de cómics destacarías, de aquellos dirigidos a niños y adolescentes?

Creo que, en formato álbum, hay hoy una serie de títulos que, sin estar dirigidos específicamente a un lector joven, serian una lectura fascinante para cualquier adolescente. Podría hacerte una lista muy amplia, pero te citaré algunos de los que me parecen imprescindibles: los álbumes fruto de la colaboración entre Enki Bilal y Pierre Christin (La ciudad que nunca existió, Las falanges del orden negro, El navío de piedra…), una buena parte de la obra de Miguelanxo Prado (Fragmentos de la enciclopedia délfica, Stratos, Quotidiania delirante…), esa maravilla que es Mauss, de Art Spiegelman, La batalla del mar Salado y los otros álbumes de Hugo Pratt protagonizados por Corto Maltese, etc. Y sin olvidarnos ni de los clásicos (Príncipe Valiente, Spirit, Tintín…) ni de algunas magníficas series de comic-books, como Watchmen.

En tu bibliografía se pueden ver libros para niños y para jóvenes, de humor y misterio. ¿Te encuentras igual de cómodo en todos estos géneros y temas?

La verdad es que los libros que he escrito han ido naciendo en función de lo que me apetecía escribir en aquel momento. Es cierto que hay mucha variedad temática y formal, quizá porque no me gusta nada repetirme o encasillarme. Tratando de contestar a la pregunta, creo que me resulta más fácil escribir para un lector juvenil, y quizá sea con las historias de misterio con las que más he disfrutado.

De todos modos, mi preocupación mayor es escribir teniendo siempre presentes las palabras de Joles Sennell, cuando dice que “literatura infantil es aquella que también pueden leer los niños”. Quiero que un lector joven se interese por mis libros, pero me parece importantísimo que también le gusten a cualquier persona adulta que se acerque a ellos.

Como co-director de la colección Merlín, de Ediciones Xerais, tienes otra experiencia y punto de vista acerca de la literatura infantil y juvenil. ¿Qué hay de los enfrentamientos o encontronazos que a veces se dan entre escritores y editores a causa de la censura de lo políticamente correcto, por citar un ejemplo?

No estoy seguro de si los enfrentamientos vienen de la obsesión por lo políticamente correcto o por la supeditación a ese nuevo ídolo que es el mercado, al cual nos quieren hacer creer que nos debemos adaptar. En Galicia, y hablando sólo de mi experiencia, la verdad es que los que dirigimos Merlín siempre hemos seleccionado los textos que nos parecían mejores. Y nos hemos encontrado con la sorpresa de que, a veces, algunos libros que se podrían calificar como duros o difíciles han tenido luego una muy buena acogida.

Mi opinión sobre este tema, con toda claridad, es que se debe potenciar la literatura que huya de los estereotipos y de las rutinas. Los libros que me interesan son aquellos que, aunque sean para los más pequeños, los puedo leer sin tener que olvidarme de que soy un adulto.

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