“Un no monstruo que no vuela”, una obra teatral que consigue emocionar

Sara Pinet
Ilustraciones de Maria Espluga
Anaya Infantil y Juvenil, 2022
Premio SGAE de Teatro Infantil 2021

La dramaturga y actriz mexicana Sara Pinet obtuvo el Premio SGAE de Teatro Infantil 2021 por su obra Un no monstruo que no vuela. En ella, Pinet ha conseguido hablar de forma clara y sencilla del dolor que provoca la homofobia y de la curación de ese dolor a través de la empatía y el cariño.

Ele es una niña valiente que debe enfrentarse a situaciones que no comprende del todo. Su madre ha llevado a vivir a casa a un ser extraño al que ha encerrado en la habitación del fondo y del que no ha querido hablar durante días. ¿Puede haber algo que despierte más curiosidad en una niña valiente que un secreto como ese? Además, un compañero de clase la ha insultado, llamándola algo que ella no ha entendido bien: “Elesbiana”.

Mamá.- Lesbiana no es un insulto, amor.
Ele.- ¿No?
Mamá.- Lesbiana es una mujer que ama a otra mujer.
Ele.- ¿Y qué más?
Mamá.- Nada más.

Aunque no lo parezca, el No Monstruo que está encerrado en la habitación del fondo y el compañero de clase de Ele tienen algo en común, los dos han hecho daño a alguien. Lo que la niña valiente aprenderá a lo largo de esta historia será muy importante para que, al menos uno de esos dos personajes, sea capaz de cambiar y se atreva a pedir disculpas por lo que hizo.

Ele no se enfrentará sola a esta aventura. Lo hará acompañada de su mejor amiga, Be. Una niña de su colegio que, según la descripción que hace de ella la autora de la obra, “es de esas amigas que siempre te escuchan con mucha atención y que te acompañan cuando eres muy feliz y también cuando estás triste” (pág. 14).

Gracias a su curiosidad y su valentía (y también a los consejos de Be), Ele descubrirá quién es el No Monstruo y luchará para que su Mamá y él solucionen sus problemas. Para no desvelar algunos de los misterios de la obra, voy a ocultar parte de la información que se da en el siguiente diálogo con unos puntos suspensivos como estos (…). Utilizar unos puntos suspensivos entre paréntesis significa que nos hemos saltado parte del texto que estamos reproduciendo porque no es importante en ese momento o, como ocurre en este caso, porque lo es demasiado.

No Monstruo.- ¡Ele!
Ele se detiene en la puerta y se vuelve hacia él.
Ele.- ¿Sí?
No Monstruo.- Una última cosa. (…) ¿Algún consejo para pedir perdón?

Si eres tan curiosa o curioso como Ele y quieres saber qué esconden esos tres puntitos tendrás que leerte Un no monstruo que no vuela. ¡Te animo a que lo hagas, porque es un texto precioso!

La obra está compuesta por ocho escenas y, sobre el escenario, aparecen tan solo cuatro personajes: Ele, Be, la mamá de Ele y el No Monstruo. El resto de los personajes presentes en la historia, como la maestra del colegio, el compañero de Ele o Emilia son aludidos; es decir, que aparecen solo en las conversaciones que tienen los personajes presentes en escena y no los conocemos directamente, si no a través de lo que nos cuentan de ellos.

Mamá.- A ver, amor, es mucha información, vamos pasito a pasito, ¿ok? ¿Qué fue lo que te dijo tu compañero?
Ele.- Dijo que me llamo Ele porque es la forma corta de decir otra cosa…
Mamá.- ¿Ele… fante?
Ele.- ¡Es justo lo que yo pensé! Pero no… No fue la palabra que dijo.
Mamá.- ¿Cuál dijo?

Sara Pinet consigue emocionar con Un no monstruo que no vuela. La obra desprende una sencillez que refleja la experiencia profesional acumulada entre la autora y actriz y el público infantil. Pinet sabe sugerir y ser clara. Sutil y certera. Ligera y contundente. Permitiendo que su dramaturgia se disfrute de principio a fin.

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