Jules Feiffer Ilustraciones del autor. Traducción de Herminia Bevia y Antonio Resines. Madrid, Anaya, 2000. Roger, el protagonista de esta historia, era un joven príncipe “que producía un extraño efecto en la gente”: su sola presencia hacía que todos se sintieran bien. A tal punto que nadie, al verlo, podía parar de reír. Todo el reino, los campesinos, la corte, su propio padre -el rey Comosellame-, podían llegar a morir de risa (literalmente) frente al príncipe Roger. Esta cualidad del
