Entrevista a Elisa Arguilé

Estamos a mitad de septiembre y en Zaragoza hace un calor insoportable. He quedado con Elisa en la librería Antígona. Una librería maravillosa donde uno puede encontrar de todo, incluso libros nuestros.

Cuando llego, Elisa ya está dentro, en la zona de libros infantiles y juveniles, con Julia. Las dos sonríen y llevan el pelo corto. Elisa acaba de regresar de unas mini vacaciones de 3 días y está más bronceada que nunca. Desconozco si ustedes conocen personalmente a Elisa Arguilé. Igual no. Les digo que tienes una sonrisa perfecta y esa simpatía que suele tener la gente que le pone a los gatos nombres de medicamentos.

Daniel Nesquens y Elisa Arguilé en la librería Antígona (Foto: Esther Granados)

Hace algunos años abandonó la gran ciudad y se estableció en un pueblo de apenas ochocientos habitantes, en un pueblo donde a mediados del siglo pasado comenzó a llegar gente de otras latitudes con el propósito de “colonizar” aquellas tierras deshabitadas, como en el Lejano Oeste. Habitar y cultivar, ese era el propósito de aquellos colonos. Habitar y cultivar es el deseo, intención que tiene Elisa con todos los textos a los que se enfrenta. Y se nota. Se nota que se deja el pellejo en cada una de sus obras. Ella no sabe nada de la entrevista. Se lo digo y asiente, como si no le quedase más remedio.

Estudiaste Bellas Artes en Madrid. Te especializaste en grabado…

Sí, recuerdo con cariño aquellos años en Madrid y a un profe que nos daba clase de grabado: Mitsuo Miura.

Acabaste, regresaste a Zaragoza y te pusiste a buscar trabajo. ¿Cómo fueron esos primeros trabajos?

Trabajé para Los Titiriteros de Binefar, para todo aquello que me proponían, o para casi todo.

"Sombras de manos", Premio del II Certamen Internacional de Álbum Ilustrado Ciudad de Alicante, 2002

Y en ese estar recibiste la llamada de un escritor que te propuso ilustrar alguno de sus textos. ¿Fue un golpe de suerte, golpe de mar…?

Fue algo que no esperaba.

¿Cómo recuerdas aquel encuentro?

Fue agradable. Ninguno de los dos sabía del otro. Nos tomamos dos cañas y nos empezamos a conocer. Me propuso ilustrar un texto y lo ilustré.

Aquellos dibujos los vio Antonio Ventura y dijo algo así como: “He dado con la Rotraut Susanne Berner española”.

Así fue.

Y a partir de ahí ya no haces otra cosa que dibujar, preparar talleres de ilustración, nadar 20 largos todos los días, mirar por la ventana y acudir al oculista a que te mire el fondo de ojo.

Bueno, también cocino. Cocino platos y cocino libros. En cuanto al fondo del ojo, siempre me ha preocupado lo que ven los oculistas en el fondo del ojo.

Ahora se cumplen diez años desde que salió a la venta Hasta (casi) 100 bichos. Diez años en la lucha. Siempre has dicho que la cosa no está bien, pero que, a pesar de todo, sigues publicando. ¿Qué es ese “a pesar de todo”?

A pesar de los desajustes. Entre lo que quiero hacer y lo que finalmente hago. Entre los plazos editoriales y los procesos de trabajo. Entre lo que esperan de mí y lo que les doy…

Imagen de cubierta de "Hasta (casi) 100 bichos"

Cuéntanos algo sobre tu estado actual en tu carrera profesional. Inquietudes…

Inquietudes inquietantes. Tranquilidad, quietud. Tengo varios proyectos encima de la mesa y otros tantos debajo.

¿Nos puedes hablar de ellos?

No, mejor no. De los proyectos no se habla, algunos no terminan de salir.

Suscribo. Hay algo que me gustaría abordar: libros, álbumes… ¿qué diferencias existen a la hora de ilustrarlos?

Ilustrar un álbum es un viaje muy largo donde te puedes encontrar de todo. El álbum requiere mucha más dedicación, más trabajo. Hay que encontrar una atmósfera, una escenografía total. Hay que buscar y encontrar el espacio en el que se alojan las palabras. En un álbum las ilustraciones pueden cambiar las palabras. En un libro también, pero el viaje es más corto. Las ilustraciones de un libro se alojan en el texto.

Así ocurre que cuando ilustras un álbum sufres lo indecible hasta que encuentras ese “espacio”.

Así es. De principio a fin. Cuando ilustro un álbum busco ese espacio que varíe el sentido del texto.

El león Kandinga

¿Te ayudas de las nuevas tecnologías para dibujar?

A veces las utilizo. Son una herramienta más. Yo dibujo a mano. El papel pone un límite a la hora de continuar haciendo pruebas. Cosa que no ocurre con el ordenador. Y yo necesito ponerme límites si quiero terminar un proyecto.

¿Como valorarías tus encuentros con los lectores?

Muy positivo. El contacto con los lectores, sobre todo si son pequeños, es sorprendente. Se aprende mucho de sus preguntas, de sus reflexiones, de sus dibujos. Yo he aprendido de mis encuentros con niños que, aunque no piense en ellos cuando dibujo, entienden lo que hago.

"Mi familia", Premio Nacional de Ilustración 2007

Estamos hablando y Julia Antígona nos acerca un vaso de agua. Los deja sobre la mesa y, sin poder remediarlo, lanza su pregunta:

A ver, Elisa, pero qué te gusta más: ilustrar álbumes, libros, carteles, portadas de libros…

Lo que más me gusta es ilustrar portadas de discos.

Elisa contesta y se lleva el vaso de agua a la boca. Y es cierto, los que hemos tenido la suerte de ver esas portadas podemos asegurar que son magníficas. Me viene a la cabeza la cubierta reinventada del primer disco de The Do. Deja el vaso sobre la mesa y:

Muchas veces me preguntan qué libro me gustaría ilustrar. Y siempre contesto lo mismo: el último de Nesquens.

Dos ilustraciones del álbum "Magia"

Es un verdadero placer que Elisa diga esto. Retomo la lista de preguntas a hacer, pero nos interrumpe Pepito Antígona. Aparece con un ejemplar en tapa dura de nuestro Hasta (casi) cien bichos. Nos lo muestra.

Que si le podéis dedicar el libro a este cliente.

Este cliente es Gerardo, un tipo normal, con gafas metálicas, con barba de liberado sindical… Bueno, no tan normal: lee una barbaridad. Y de todo. Él fue quien me recomendó a Jean-Claude Izzo, sin ir más lejos.

Elisa descapucha su bolígrafo negro, dibuja una libélula que sobrevuela el título impreso en una de las páginas de cortesía y le dedica unas palabras y me lo pasa. Con el mismo bolígrafo añado una tontada, como siempre.

Mitos (de "Memoria del fuego")

Bibliografía seleccionada de Elisa Arguilé

Con textos de Daniel Nesquens

  • Hasta (casi) 100 bichos. Anaya, 2001
  • Kangu va de excursión. Anaya, 2002
  • Y tú ¿cómo te llamas? Anaya. 2002
  • ¿Dónde está Gus? Anaya, 2005
  • El sombrero volador. Dandelion, 2006
  • Mi familia. Anaya, 2006
  • Pájaros en la cabeza. SM, 2007
  • Puré de guisantes. Anaya, 2007
  • Magia. Thule, 2011

Con otros autores

  • Mitos. Anaya, 2002
  • Sombras de manos. Anaya, 2002
  • El lobo y los siete cabritillos. Anaya, 2003
  • Náufragos. Laberinto de las artes, 2008
  • El león Kandinga. Kalandraka, 2009
  • El ratón de Laviana. SM, 2009

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