Katy Couprie y Antonin Louchard
Traducción de Teresa Duran
Entredós, 2024
Todo un mundo es uno de esos libros que pueden usarse y releerse multitud de veces. Cada lectura abre nuevas puertas, despierta preguntas distintas y provoca sensaciones inesperadas. Rescatado por la editorial Entredós (tras estar publicado durante unos años en Anaya), este libro ilustrado de Katy Couprie y Antonin Louchard es una invitación a mirar el mundo con ojos curiosos, sensibles y abiertos a lo desconocido.
Desde su estructura hasta su propuesta estética, el libro rompe moldes. No hay una historia lineal ni un mensaje cerrado. En su lugar, encontramos fotografías, dibujos y palabras que nos hablan de la vida en sus diversas manifestaciones: personas, paisajes, objetos, gestos, emociones, pequeños detalles… Todo cabe en este universo visual y poético que se despliega página a página con un repertorio infinito de significados.
Uno de los aspectos más potentes de Todo un mundo es su riqueza visual. Combina técnicas y estilos con una libertad sorprendente: hay ilustraciones que recuerdan al trazo infantil, otras que se acercan a la pintura abstracta, collages, fotografías… Este abanico de lenguajes visuales no solo enriquece la experiencia estética, sino que también expone al lector —especialmente al lector infantil— a una diversidad de formas de expresión que rara vez conviven en un mismo libro. Es, en sí mismo, un pequeño museo portátil, de ahí que su título resulte tan coherente con su contenido.
El libro se convierte en una herramienta ideal para el diálogo con el lector. ¿Qué ves tú? ¿Cómo te hace sentir esta imagen? ¿Qué historia podríamos inventar a partir de esta escena? Un diálogo en el que la mente del niño puede explorar nuevos caminos, y del que el adulto puede aprender muchas cosas.
Todo un mundo es también una celebración de la diversidad. De culturas, de cuerpos, de formas de habitar el planeta. No hay jerarquías ni estereotipos: todo tiene valor, todo merece ser mirado con atención. Esta mirada inclusiva y respetuosa lo convierte en un recurso valioso para experimentar desde edades tempranas.
En definitiva, estamos ante un libro enriquecedor y e inagotable, que crece con cada lectura y con cada lector. Un objeto artístico y pedagógico que invita a detenerse, a mirar con calma y a dejarse llevar por la belleza de lo cotidiano. Ideal para quienes buscan materiales estimulantes, para disfrutar de la lectura (de imágenes) compartida y para cualquier persona que crea que los libros pueden ser ventanas al mundo… y a uno mismo.

