
Un conductor de autocar que tiene una secreta obsesión relacionada con la novela Moby Dick, una mujer ya madura que ha dejado pasar la vida sin prestar atención a detalles que habrían podido darle la ilusión que perdió, un ciego vendedor de cupones que descubre la fugacidad de la vida a partir de la muerte repentina de un desconocido, una chica a la que el azar lleva al borde de la muerte y también a la salvación, un anciano que recibe cartas que le ayudan a conservar la memoria, una pareja que revive emocionadamente su vida en común, un barítono que revive en soledad su última interpretación o el dependiente de una tienda de ropa que sabe interpretar la vida de los demás fijándose en su aspecto y su comportamiento y que alberga en su interior un deseo incomprendido y oscuro son algunos de los personajes que pueblan las páginas de esta novela, compuesta por once relatos que constituyen un ejemplo de lo que se denomina intrahistoria, es decir, la vida cotidiana de la gente común y corriente que compone la base de la gran historia de los pueblos.





