
Un álbum con hojas de cartón para primeros lectores que juega, como tantos otros que se publican hoy en día, con los personajes de los cuentos clásicos, dándoles un giro sorprendente. Originalmente publicado por la editorial L’Ecole des Loisirs, la historia destila ese humor tan característico que es una de las señas de identidad de este sello francés: frases cortas, escenas minimalistas y efectivas, y la expresividad cómica de los personajes.




Me compré este cuento en una pequeña y cinematográfica librería de Londres que olía a papel, a madera, a pasado y a distancia. Entré para recorrer sus estanterías de distribución imposible en busca de un recuerdo (un libro, por supuesto) y debido a que en ese momento se trataba solo de eso, de llevarme un recuerdo de ese lugar tan especial, no tenía en mente ningún título en concreto y no sabía cuál podría ser lo suficientemente representativo como para acordarme de este rincón literario de Notting Hill solo con verlo asomar en mi estantería. Y de repente ahí estaba: qué podría ser más adecuado que un libro que no se cansa de reclamar y proclamar que es un libro.

