
Dice Antonio Machado en una de sus parábolas: Érase de un marinero que hizo un jardín junto al mar y se metió a jardinero. Estaba el jardín en flor y el marinero se fue por esos mares de Dios. Juan fue marinero antes que autor, ¿o ya acaso en su corazón habitaba el escritor que nos enseñó, entre tantas cosas, que hay que «leer los libros para después poder leer la vida»? Y gracias a sus palabras, pudimos afinar nuestra
