
Rodari murió en 1980 y, justo diez años más tarde, murió otro grande de la literatura infantil, el inglés Roald Dahl. De todos los presentados, seguramente es el recibiría más consenso para ser denominado clásico contemporáneo. Como además, Dahl ha sido suficientemente promocionado en nuestro país -durante años todas sus obras estuvieron traducidas y muy promocionadas- no voy a evocar largamente su figura, pero sí me gustaría detenerme en su concepto de infancia, y en cómo integra ésta en su

