
Helme Heine Ilustraciones del autor Madrid: Anaya, 2003 El otro día conversaba con un amigo acerca del entretenimiento, habitual entre los niños, de pisar charcos y de lo sorprendente que es que puedan pasar horas ocupados en tan sencillo juego. Acababa de releer El coche de carreras, y el comentario sobre el libro andaba pendiente en algún lugar del que debía rescatarlo. En ese momento en que recreaba la visión imaginaria de unos pequeños reflejándose en el agua recordé el









