Autor: Sébastien Perez
Ilustradora: Minji Kim
Traductora: Ana Belén Fletes
Editorial: Edelvives, 2025
Edad recomendada: A partir de 10 años
Pasadizos entre lo real y lo imaginado, umbrales que separan nuestro mundo del territorio donde habitan las historias que nos han hecho crecer como lectores. Los mundos fantásticos es una llave maestra para atravesar esas fronteras, un pasaporte hacia geografías imposibles que llevan siglos habitando las páginas de libros, en leyendas susurradas y en el fondo de nuestra memoria colectiva.
Este volumen, traducción del original francés L’Encyclopédie du Merveilleux. Les Mondes Fantastiques publicado por Albin Michel Jeunesse, llega a nosotros en 2025 de la mano de Edelvives como el octavo título de la “Enciclopedia de Seres Mágicos“, una colección dirigida y concebida por Benjamin Lacombe que ha dedicado ya siete volúmenes previos a unicornios, brujas, hadas, dragones, fantasmas, monstruos y ogros. Lacombe, además de director de la colección, ha sido responsable de la concepción gráfica de toda la serie, dotándola de una coherencia visual que la convierte en un proyecto editorial ambicioso.
El propósito de esta colección es presentar mundos que han poblado nuestro imaginario desde tiempos inmemoriales. Sébastien Perez, autor nacido en Beauvais en 1975 y conocido por sus colaboraciones con el propio Lacombe en obras como El herbario de las hadas, Frida o relecturas de clásicos como El Mago de Oz, vuelve a demostrar su capacidad para narrar en esa zona fronteriza donde la historia se encuentra con la leyenda y el dato erudito convive con la fantasía.
No es un simple catálogo de escenarios literarios o míticos, sino ante un recorrido orgánico y cuidadosamente hilvanado que nos lleva de los jardines colgantes de Babilonia al País de Nunca Jamás, del castillo de Drácula a Liliput, del bosque donde duerme la Bella al mundo submarino de Jules Verne. El índice del libro se organiza en ocho secciones temáticas: lugares desaparecidos, islas, lugares malditos, lugares minúsculos, bosques, ciudades, lugares acuáticos y paraísos, como la mítica Hiperbórea o la enigmática Atlántida.
Cada entrada funciona como una pequeña narración autónoma que combina datos históricos, referencias literarias y detalles sorprendentes que enriquecen nuestra comprensión de estos espacios imaginarios. Perez sugiere conexiones e invita a preguntarse qué hay de verdad en el mito y qué de mito en la verdad. El libro tiene algo de guía turística de lo imposible, pero también de ensayo poético que reflexiona sobre por qué necesitamos estos lugares que no existen en ningún mapa convencional.
La ilustradora coreana Minji Kim, cuyo trabajo se caracteriza por la delicadeza y una paleta de colores onírica, convierte cada página en una agradable experiencia visual. Cada composición funciona como una ventana a esos mundos, con una técnica que combina el detalle meticuloso con atmósferas brumosas y etéreas. Su uso del color —tonos apagados o, en ocasiones, destellos de luz dorada o azul profundo— atrapa la mirada.
En términos de originalidad, Los mundos fantásticos no es ficción narrativa al uso, pero tampoco es un libro de consulta frío y distante. Se sitúa en ese territorio híbrido —cada vez más explorado en la literatura infantil y juvenil contemporánea— donde el conocimiento se transmite a través de la fascinación. La propuesta multicultural del volumen, que no se limita a la tradición europea sino que incorpora referencias de distintas culturas y épocas, ayuda a ampliar horizontes y nos sorprende con lugares ajenos a nuestra tradición.
El público potencial de Los mundos fantásticos es más amplio de lo que la etiqueta “a partir de 10 años” podría sugerir. Ciertamente, lectores de esa edad encontrarán aquí un tesoro de historias y descubrimientos que alimentarán su imaginación. Pero el libro funciona igualmente bien como objeto de contemplación y reflexión para adultos interesados en mitología, literatura fantástica o historia cultural.
Los mundos fantásticos es, en definitiva, una invitación a viajar sin moverse del sillón, a aprender sin sentir el peso de la lección, a maravillarse con lo que otros imaginaron antes que nosotros. Un libro que reivindica la importancia de los mundos imaginarios como territorios donde exploramos lo que podría ser, y también lo que somos.


