Autora e ilustradora: Camille Romanetto
Traductora: Iballa López Hernández
Editorial: Errata Naturae, 2025
Edad recomendada: A partir de 4 años (lectura compartida)
En ese terreno mágico que existe entre la vigilia y el sueño arranca la aventura de Madenn, la protagonista de Los duendecillos, el libro ilustrado de Camille Romanetto que acaba de llegar a nuestras librerías gracias a la editorial Errata Naturae. La obra llega como una traducción del original francés Les Follets, publicado por Little Urban en 2024 y muy bien acogido entre libreros y lectores de nuestro país vecino.
Estamos ante el segundo trabajo como autora e ilustradora de Camille Romanetto (Reims, 1986), una artista que, después de varios años dedicada a la pintura y tras ilustrar obras de otros escritores como Coucou bébé, écoute de Agnès Bonnaire, decidió dar el salto y contar sus propias historias. Su debut en 2022 con Une sieste, un relato sobre el descanso y los sueños infantiles, apuntaba maneras, y en este álbum su voz narrativa y visual alcanza la madurez.
La trama es aparentemente sencilla: Madenn es una niña con carácter, de esas que guardan sus tesoros bajo llave y no les gusta compartir ni las migas del bocadillo. Una noche, mientras duerme en la casa de sus abuelos, un diminuto intruso se cuela en su habitación y se pone a husmear en su caja de los tesoros. A la segunda noche que aparece el ladroncillo, Madenn se envuelve en su manta como si fuera una capa protectora y sale en persecución del intruso, un duendecillo que vive en el bosque. Sin pensárselo dos veces, se lanza a una aventura que la llevará al corazón mismo de la naturaleza bretona, donde existe una comunidad secreta de criaturas mágicas.
Es un libro fascinante por la manera en que está construido, con ese ritmo pausado que recuerda a los cuentos “al amor de la lumbre” que se contaban sin prisa, en familia. La estructura por capítulos refuerza esa sensación de cuento clásico que puede ser leído a lo largo de varias noches, creando ese momento prometedor pero frustrante del “mañana seguimos”.
El universo visual de Romanetto es muy atractivo. Sus ilustraciones, a plumilla y acuarela, beben de fuentes diversas: el folclore bretón (la autora vive actualmente en Bretaña, tierra de rica tradición celta y hogar mítico de korrigans y otros seres feéricos) y la obra de la finlandesa Tove Jansson, creadora de los Mumins, esas entrañables criaturas que combinan ternura y filosofía. Romanetto ha integrado estas influencias y ha creado un lenguaje propio, donde los verdes musgosos del bosaue se entremezclan con ocres de la tierra y azules del cielo nocturno, creando una atmósfera misteriosa.
Los duendecillos son un acierto visual: pequeños seres con gorros puntiagudos y ropajes que parecen hechos de hojas y musgo, con caritas expresivas que transmiten a veces picardía y otras mucha ternura. Guardan cierto parentesco con los gnomos melancólicos de los cuentos suecos de John Bauer o con el mágico mundo de Hilda, la serie de cómic de Luke Pearson que también explora esa mitología europea con una mirada contemporánea. Madenn, la protagonista, está dibujada con una mezcla de determinación y vulnerabilidad, con ese pelo alborotado, ese pijama arrugado, y esa forma de aferrarse a su manta como si fuera a protegerla de cualquier amenaza.
Más allá de la aventura o la peripecia, el libro muestra con sutileza la transformación de la niña: el descubrimiento de que los duendecillos viven en comunidad, compartiendo recursos y cuidándose unos a otros, contrasta con su inicial actitud más egoísta. A través del comportamiento de los personajes y de manera orgánica, sin sermones ni moralejas, la niña aprenderá cosas que no sabía sobre la generosidad y la amistad.
El libro tiene un aire de objeto artesanal, de un trazo en las ilustraciones que deja imaginar la mano que hay detrás, con deliciosos detalles (una mariposa nocturna, un caracol…). El diseño, además, recrea esos libros infantiles de antes, donde al pie de las ilustraciones se ponía la frase a la que hacía alusión, y da pie a la nostalgia literaria.
Los duendecillos es, en definitiva, un libro ilustrado que funciona a muchos niveles. Para los más pequeños (lectura acompañada a partir de 4-5 años) será una aventura sorprendente con criaturas fantásticas; para los adultos, una invitación a revisitar ese territorio de la infancia donde todo era posible y donde un armario, por ejemplo, podía ser la entrada a otro mundo. Romanetto ha creado un libro donde quedarse un rato largo, una obra que nos recuerda que detenernos y sumergirnos en otra realidad no es perder el tiempo, sino recuperarlo.


