Cuando Sendak y Gloria Fuertes se encontraron en cuatro libritos diminutos

Autor e ilustrador: Maurice Sendak
Versión en español: Gloria Fuertes
Editorial: Kalandraka, 2025
Edad recomendada: A partir de 3 años

En 2014, Kalandraka tuvo el buen tino de comenzar a recuperar la obra de Maurice Sendak que hasta ese momento había tenido Alfaguara, publicando una decena de títulos del autor estadounidense en las cinco lenguas peninsulares. Entre ellos estaban los títulos de esta Minibiblioteca, que ahora nos ofrece en formato de estuche pequeño: cuatro libros del tamaño de una baraja de cartas que son auténticas joyas de la literatura infantil.

En 1962, cuando Donde viven los monstruos todavía no se había publicado, Maurice Sendak experimentaba con otro tipo de criaturas: la rima, el absurdo y los rituales cotidianos. Lo hacía en miniatura, dentro de una caja de cartón. La llamó Nutshell Library —biblioteca en una cáscara de nuez— y contenía estos cuatro libritos que décadas después nos ofrece Kalandraka como parte de su apuesta por devolver a librerías y bibliotecas el legado de quien fue considerado “uno de los hombres más influyentes de los Estados Unidos por darle forma a la fantasía de millones de niños”.

A finales de los años setenta, cuando Alfaguara buscaba quien pudiera verter al castellano estos textos, alguien tuvo la buena idea de pensar en la poeta Gloria Fuertes. No era una elección obvia: Fuertes escribía con una voz propia, irreverente, llena de humor y juegos de palabras que rompían con la rigidez del verso infantil tradicional. Pero precisamente esa personalidad arrolladora era lo que estos textos necesitaban.

En la Minibiblioteca, dos voces separadas por un océano y un idioma se juntan en la ironía, en el desparpajo, en la falta de sermones. Sendak concibió estos libros para acompañar a los primeros lectores, para divertirlos y estimular su imaginación. Quería que rimaran, que tuvieran ritmo, que se pudieran recitar. Confiaba en que el niño lector puede comprender el absurdo, puede reírse del miedo y del orden, puede encontrar placer en la repetición. En esa apuesta por el juego verbal y lo cotidiano como materia poética, Sendak y Gloria Fuertes se encuentran en sintonía.

Nuestra poeta entendió que los niños españoles necesitaban textos que sonaran como sonaban sus juegos, sus canciones de patio, sus burlas de recreo. Por eso su trabajo no fue una traducción convencional sino una apropiación lúdica que convirtió las rimas en inglés en poemas con acento propio. En sus manos, Sendak suena distinto, pero nos suena a Sendak.

Los títulos que componen la biblioteca son estos:

El uno era Juan (Libro de los números) es un cuento acumulativo donde el protagonista ve invadida su casa por personajes cada vez más estrafalarios hasta el número diez, momento en que decide contar del 10 al 1 y comerse a quien no se haya ido al terminar la cuenta atrás. La estructura recuerda a las retahílas tradicionales pero con el toque surrealista característico de Sendak: entran ratas, tortugas y ladrones sin que nadie pida explicaciones. Gloria Fuertes le inyecta una cadencia casi de canción de comba, más cercana al ritmo de patio de colegio que a una nursery rhyme anglosajona, forzando en algún caso la rima, como en “estampía / comisaría”.

Sopa de pollo con arroz (Libro de los meses) es un calendario delirante donde cada mes del año tiene su propia estrofa dedicada a este plato reconfortante. Enero viene con nieve, julio con calor, pero la sopa siempre está presente como constante absurda y tranquilizadora. Es una canción sobre el paso del tiempo y el confort de lo cotidiano que se convierte en un desfile de meses con sabor y costumbre, con ese tono cercano de quien te cuenta la receta y la moraleja a la vez.

Lluvia de cocodrilos (Un alfabeto) es un abecedario donde estos reptiles se dedican a todo tipo de actividades, y la frase de cada página empieza por la letra correspondiente del abecedario. Aquí la traducción se vuelve pirueta: Gloria Fuertes tuvo que encontrar palabras en español que mantuvieran el ritmo y la gracia del original, incorporando giros sorprendentes, como “macarrones con pisto” o “Coco Geroma con pastillas de goma”.

Miguel, un cuento muy moral (en cinco capítulos y un prólogo) cuenta la historia de un niño cuya respuesta a todo es “me da igual”. Hasta que un león se lo come y descubre que, después de todo, sí le importan algunas cosas. Es el más narrativo de los cuatro, una fábula sobre la indiferencia con final sorprendente que parece hecha a medida de Fuertes y que ella resuelve con su característico humor sin moralina.

Las ilustraciones de Sendak tienen aquí una teatralidad sencilla, como de cabaret para niños. Trabajaba con tinta y acuarela, creando personajes de rasgos expresivos y algo grotescos que sin duda gustarían a los pequeños lectores. Los fondos son blancos o apenas insinuados, centrando toda la atención en las figuras: cada página funciona como un pequeño escenario donde el humor y el caos se desatan con elegancia.

El formato reducido se debe a que Sendak quería que estos libros cupieran en las manos de los niños, que pudieran ser manipulados, transportados, guardados bajo la almohada. La Nutshell Library original de 1962 venía en una caja diseñada para parecer un pequeño mueble de biblioteca, y esta edición de Kalandraka respeta esa filosofía: el estuche invita a coleccionar, a no perder ninguna pieza del juego. La Minibiblioteca reivindica lo pequeño como monumental, aunque no es la primera vez que Kalandraka se atreve con estos formatos, dado que tiene en su fondo varios estuches de minilibros imperdibles.

La trayectoria de Sendak, que fue galardonado con la Medalla Caldecott (1964), el Premio Hans Christian Andersen (1970), la Medalla Laura Ingalls Wilder (1983) y el Premio Astrid Lindgren (2003), entre otros reconocimientos, confirman lo que muchos lectores ya habían descubierto: que su contribución al imaginario infantil ha sido decisiva durante más de medio siglo. Estos cuatro libritos, publicados cuando apenas empezaba a consolidarse como autor, ya contenían todo lo que caracterizaría su obra posterior: la confianza en la inteligencia de los niños, el humor sin concesiones, la belleza de lo simple.

Este pequeño estuche es un regalo perfecto para que los niños de hoy en día sigan leyendo a Sendak, una invitación a recuperar clásicos y reservarles un lugar privilegiado en nuestra biblioteca. Son libros para leer y releer, para quienes los descubren por primera vez y para quienes recuerdan lo bien que lo pasaron cuando los leyeron en su infancia.

“Nutshell Library”, Harper and Row Publishers, New York, 1962

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