Autora e ilustradora: Marion Deuchars
Traductora: Alicia Rodríguez
Editorial: Coco Books, 2025
Edad recomendada: A partir de 5 años
“Un dibujo no es más que una línea que sale a pasear”, sentenció Paul Klee hace casi un siglo. Hay otras segunda cita, más bien apócrifa, que afirma que “una línea es un punto que salió a caminar”, subrayando esa naturaleza dinámica del trazo como conductor de la mirada humana en una pintura o un dibujo. Para Klee, la línea estaba animada por el movimiento, la espontaneidad y cierta magia: dibujar es un acto consciente e inconsciente, la mano tiene su propia personalidad e individualidad. En las lecciones que impartió en la Bauhaus —recopiladas en volúmenes como los Apuntes pedagógicos de 1925 o Historia natural infinita—, el artista desarrolló una teoría sobre cómo las líneas en una composición se someten a lógicas específicas de crecimiento y progresión, comparando los sistemas organizativos de las plantas con las organizaciones lineales del dibujo.
Klee solía decir que “como las personas, un cuadro tiene esqueleto, músculos y piel”, refiriéndose a que bajo toda composición hay una estructura geométrica sobre la cual las líneas, formas, colores y espacios interactúan movidos por la energía mental del artista. Sus obras con líneas evocaban ciudades imaginarias o paisajes a medio camino entre la abstracción y la figuración, con monumentos urbanos, horizontes y calles reducidos a patrones y series geométricas. Repeticiones imperfectas, siempre en variación continua, como elementos en movimiento perpetuo. Para él, la composición se fundaba en la geometría, pero la línea era personal, imperfecta, improvisada.
Y justo ahí, en esa filosofía que compara el acto de dibujar con algo tan orgánico como el crecimiento de una planta o tan simple como dar un paseo, se asienta la propuesta de la ilustradora escocesa Marion Deuchars. Miembro de la Alliance Graphique Internationale y Royal Designer for Industry, ha construido su carrera desmitificando el arte, convirtiéndolo en algo accesible para cualquiera que tenga un lápiz entre los dedos. Con más de veinticinco años de experiencia en el mundo de la ilustración y tras haber diseñado desde sellos para el Royal Mail hasta portadas para Penguin, Deuchars sabe que el mayor enemigo de la creatividad no es la falta de talento, sino el miedo al papel en blanco.
Dibuja, traza y crea, publicado originalmente como Take a Line for a Walk por Thames & Hudson y ahora traducido al español por Coco Books, es la última incorporación a su amplia biblioteca de libros de actividades artísticas. Y, curiosamente, la edición española ha invertido la jerarquía del título. Donde el original apostaba por la poética frase de Klee como reclamo, la versión en castellano opta por un enfoque más descriptivo y pragmático, relegando la hermosa metáfora a un discreto subtítulo. Una decisión que quizás reste algo de magia literaria, pero que también evidencia el enfoque práctico de este libro: esto no es teoría del arte, es un libro práctico.
Y es que lo que diferencia Dibuja, traza y crea de sus predecesores en el catálogo de Deuchars —como Arte, crea cada día, Arte, crea tu libro o Dibuja, pinta e imprime— es su estructura lúdica y poco académica. Mientras que en Draw Paint Print Like the Great Artists (traducido como Dibuja, pinta e imprime) la autora se metía de lleno en deconstruir las técnicas de Matisse, Miró o Kandinsky para que los lectores pudieran ponerse en sus zapatos, aquí la propuesta es más libre: no hay referencias explícitas a grandes maestros, no hay lecciones magistrales de historia del arte. Aunque, y aquí está todo cuadra con el título, muchas de las propuestas beben directamente de los dibujos del propio Klee: los edificios construidos a base de formas en 3D, el ejercicio “Teje una línea” o “Construye una ciudad” remiten claramente a esas composiciones urbanas imaginarias donde los skylines se convertían en patrones geométricos y las calles en líneas que se entrelazaban. Pero Deuchars lo plantea de modo inteligente: no te dice “vamos a dibujar como Klee”, simplemente te pone a jugar con las mismas ideas que fascinaron al artista. La influencia está latente, pero no se presenta como una lección académica sino como invitación al juego.
El libro contiene más de cien propuestas para dibujar. Son ejercicios que no exigen habilidad técnica ni resultados concretos, sino que invitan al proceso sin más, al placer de mover la mano sin pensar demasiado. Ahí se nota también la filosofía de Klee, pues lo que Deuchars propone es precisamente eso que el maestro de la Bauhaus defendía: permitir que la línea tenga su propia vida, dibujar confiando en el inconsciente y en el consciente, dar a la mano del artista esa personalidad e individualidad. Puedes tejer líneas como si fueras una araña constructora o levantar ciudades enteras con trazos geométricos que se apilan y conectan.
“Para mí, la creatividad significa hacer algo por el simple hecho de hacerlo, no por el resultado final”, ha declarado Deuchars en múltiples ocasiones. La clave de su método radica en algo que parece sencillo pero que pocos autores consiguen: convertir el miedo en juego. Enfrentarse a una hoja en blanco puede ser paralizante. Pero si esa hoja te propone reglas concretas como hacer caminar tu línea por un circuito imposible o darle forma a un garabato, la cosa cambia.
Klee creía que el artista debía conectar con “algo más elevado, algo remoto”, con fuentes enterradas de creatividad similares a las de los cuentos de hadas, la mitología y los sueños. Deuchars, sin ponerse tan mística, consigue eso mismo: desbloquear esas fuentes profundas dejando que la línea se mueva libre.
Como ella misma explicaba en una entrevista para el Royal College of Art, “el dibujo es una de nuestras formas más antiguas de resolver las cosas, existía antes que el lenguaje. No necesitamos que nos lo enseñen”. Deuchars ha construido una carrera entera alrededor de esta idea: el arte no es un don reservado para unos pocos elegidos, sino una forma de mirar el mundo que todos llevamos dentro y que solo necesita un pequeño empujón para despertarse.
Si los libros anteriores de la autora en Coco Books funcionaban como pequeños cursos de iniciación artística —con sus guiños a artistas célebres, sus ejercicios de color y textura, sus lecciones sobre composición—, este Dibuja, traza y crea es el libro que necesitas cuando no quieres pensar, solo mover la mano. Cuando el objetivo no es aprender, sino jugar. Y a veces, justo en ese juego despreocupado, es cuando surge algo interesante.
Porque al final, como intuía Klee al observar cómo sus líneas se organizaban como sistemas vivos, un dibujo no necesita ser nada más que una línea saliendo a pasear. Y a veces, en ese paseo sin rumbo fijo, se encuentran cosas que no están en los mapas.



