Autor: Martha López

Regaliz

Sylvia Van OmmenMadrid: Kókinos, 2005 Me gusta este álbum o libro de imágenes. Aunque no es exactamente lo que de forma coloquial conocemos como libro-álbum, yo lo incluiría en esta categoría, pues reúne todos los requisitos necesarios y suficientes para serlo: Porque es un libro que contiene ilustraciones de gran tamaño, el texto que narra la historia es escueto, y ésta es contada también por la imagen. Porque la imagen redunda en el texto y también aporta nueva información. Porque

La montaña de las tres cuevas

Per Olov EnquistMadrid: Siruela, 2005 Deberíamos recomendar la lectura de esta novelita a los niños que conocemos. Es una historia de aventuras con una peripecia más o menos original, que transcurre en un entorno sin duda atractivo y a un ritmo narrativo agradable. Pero no es esto lo que deseo destacar del libro. Creo que hay que ensalzar los libros en los que la relación entre un adulto y un niño es sincera, horizontal y no impide el crecimiento de

El turpial que vivió dos veces

Salvador Garmendia Ilustraciones de Rosana Faría Caracas: Playco, 2004 Quizá el mundo es demasiado grande como para reparar en una historia tan mínima como esta. No por eso deja de ser excepcional. A veces puede resultar seductor abusar del débil. Desde nuestra más tierna infancia y desde la inconsciencia que a veces conlleva, en algún momento sentimos la necesidad de doblegar al menor sólo para hacernos valer o, simplemente, porque podemos. Después, al crecer, este sentimiento no desaparece, y se

Ronda de suspiros

Juan Farias Ilustraciones de Tino Gatagán Madrid: Gaviota, 2003 No sorprenderá este libro de Juan Farias, lleno de ecos de voces, de niebla reposada, de humedad y de música, a los que hemos saboreado ya otros textos del autor. Ásta, además, es una reedición, quizá no demasiado acertada en su diseño, si tenemos como referencia aquella edición con que vió la luz el texto en el año 1994, y que probablemente muchos ya conozcan. Este es un cuento que podría

El coche de carreras

Helme Heine Ilustraciones del autor Madrid: Anaya, 2003 El otro día conversaba con un amigo acerca del entretenimiento, habitual entre los niños, de pisar charcos y de lo sorprendente que es que puedan pasar horas ocupados en tan sencillo juego. Acababa de releer El coche de carreras, y el comentario sobre el libro andaba pendiente en algún lugar del que debía rescatarlo. En ese momento en que recreaba la visión imaginaria de unos pequeños reflejándose en el agua recordé el