Hay una verdad que hay que aceptar por dura que parezca: los niños ya no leen. Más bien, los niños van al cine. Si a veces se dice que “una imagen vale más que mil palabras”, con más razón cuando aquélla tiene en su composición un colorido extremo y lo que es mejor: sonido, lo cual resulta atractivo si el receptor es un niño que ha crecido en una época en la cual las tecnologías y los medios de comunicación
