¿Enseñar o entretener? Las obras de arte, ¿deben contener un elemento didáctico, una “moraleja” si así se desea, o es preferible que sean pura belleza, el arte por el arte? Este debate ha estado universalmente presente en todas las formas artísticas, y cobra una especial relevancia al tratar la literatura infantil y juvenil. Cuando el público al que nos dirigimos está compuesto por niños y jóvenes, la responsabilidad de autores y editores se hace más palpable que nunca. A la
