Autor: Darabuc

En casa de mis abuelos

En casa de mis abuelos

Arianna Squilloni Ilustraciones de Alba Marina Rivera Caracas y Barcelona: Ekaré, 2011 En casa de mis abuelos es un álbum ilustrado que corre cierto riesgo de pasar desapercibido, si lo reducimos a un resumen argumental que es tópico en la literatura infantil: los abuelos son gente simpática, con la que pasan cosas especiales. Pero la propuesta de Arianna Squilloni y Alba Marina Rivera va mucho más allá de un par de anécdotas graciosas o un suceso divertido. En primer lugar,

Negros y blancos

Con esta parquedad narrativa, McKee nos invita a reflexionar sobre la guerra, sobre los conflictos en general y, más importante aún, sobre la necesidad de no olvidar el pasado, de modo que no repitamos los errores. Lo hace con una gran claridad visual, trufada de paralelismos y juegos especulares entre página izquierda y derecha, que insisten en la identidad esencial que subyace a la diferencia de color.

Mis historias perdidas

Xan López Domínguez Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2009 Mis historias perdidas no es un cuento al uso, sino una invitación a imaginar, escribir y dibujar. ¿Quizá la misteriosa cubierta (hilos que van y vienen, lazos de aspiración y colaboración, transformaciones singulares, detalles zoomórficos) ya puede entenderse así? El marco narrativo es muy simple y claro. Una voz (que identificamos con la del autor, aunque todo lo que más adelante veremos será un joven pensativo) comienza diciendo: «A veces dejo

Cancionero infantil del papagayo

Recopilación de Magdaleine Lerasle Ilustraciones de Auréli Fronty Músicade Paul Mindy Madrid: Kókinos, 2005 El Cancionero infantil del papagayo (Brasil y Portugal en 30 canciones infantiles) pertenece a una serie de libros ilustrados, de gran tamaño, que recopilan canciones populares infantiles e incluyen un disco con la grabación de todas ellas. Otros títulos son A la sombra del olivo (El Magreb en 29 canciones infantiles), Canciones infantiles y nanas del baobab (El África negra en 30 canciones infantiles) y Cancioncillas

Nuevas colecciones de poesía infantil y juvenil

Recientemente han echado a andar en España nuevas colecciones de poesía infantil y juvenil, que se suman a las ya clásicas de Hiperión (col. Ajonjolí), el CEDMA malagueño (col. Caracol), De La Torre (col. Alba y Mayo poesía), o la del CEPLI, que sacará su cuarto libro en 2007 (col. Luna de Aire). La buena noticia añadida es que cubren espacios diferentes entre sí y, al menos en uno de los casos, incluso desatendidos. Para los más chicos, Tus Versos

Carlos Lapeña, IV premio “Luna de Aire” de poesía infantil

La decisión del jurado se adoptó por mayoría y destacó, por un lado, las novedades temáticas de la obra de Lapeña, y por el otro, la maestría en el manejo de la versificación tradicional, como en el caso de los ovillejos. El autor, Carlos Lapeña, es conquense de origen, nacido en 1962, licenciado en Filología Hispánica y bibliotecario en la Biblioteca Municipal “Gloria Fuertes” de Parla (Madrid). Anteriormente obtuvo el premio Ala Delta (en 1998, por Eugenio, el de la

Luigi Amara, III Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños

Luigi Amara nació en Ciudad de México en 1971. Ha estudiado Filosofía de la Ciencia en la UNAM. Ha publicado los poemarios El decir de la mancha, El cazador de grietas, Pasmo y Envés, y el libro de ensayos El peatón inmóvil. En las dos ediciones anteriores, los premiados fueron los también mexicanos Javier España (por La suerte cambia la vida) y María García Esperón (por Tigres de la otra noche). Los libros son editados por FCE e implican un

Manuel López Gallego, premio “Leer es Vivir” 2006

Emilio o el alma del bosque supone, según el jurado, “una vuelta a la naturaleza”, con “un planteamiento original, contado de manera clásica”. El autor había publicado anteriormente la obra narrativa El equilibrista y el libro de viajes Estaciones del sur. Manuel López Gallego es licenciado en Filología Hispánica y vive en la provincia de Badajoz, donde es profesor en un instituto de educación secundaria. Han sido finalistas de esta categoría Asdrúbal Mier dirige el baile, Posada del Infinito y

Entrevista a Antonio A. Gómez Yebra

Darabuc: Antonio, hablemos primero de cantidades, para situarnos. En España, ¿se publica mucha o poca poesía para niños? Antonio A. Gómez Yebra: Se publica poca poesía para niños. La editorial Hiperión tiene una colección de ese tipo, Ajonjolí, con ilustraciones a una tinta, y unos cincuenta títulos. Yo dirijo la colección Caracol en la Diputación Provincial de Málaga, con 29 títulos ya, a todo color, en la que han publicado los mejores escritores españoles dedicados al género en España y

No hay tiempo para jugar

Entrevistas de Sandra Arenal Ilustraciones de Mariana Chiesa Valencia: Media Vaca, 2004 Recuerdo como un clásico de las tardes de lluvia un libro que se llamaba No hay tiempo para aburrirse: uno de aquellos manuales ilustrados para hacer primeros experimentos científicos, soñar cometas o inventar figuras aprovechando lo que más a mano tuvieras. Pero aquellos niños eran alegres y a color, no grabados en blanco, negro y rojo, de líneas gruesas, como los de Mariana Chiesa. En aquel libro podían

Poemamundi

Poemamundi

Juan Carlos Martín Ramos Ilustraciones de Philip Stanton Madrid: Anaya, 2004 Premio Lazarillo 2003 Hacer poesía es algo que carece de sentido práctico. Menos de lo que se diría, quizá, porque siempre permite perder un par de novias, acumular papeles de letra indescifrable y hasta pasar vergüenza cuando algún gracioso, sin aviso, desvela en público nuestro juego solitario de hacer versos. Para que al final se convierta en un algo lleno de sentido -que no será práctico, pero sí vital

Libro de nanas

Según el canon de los antiguos, hay doce formas de acunar a un niño. Quizá Noemí Villamuza haya inventado la décimo tercera; que no será entonces la de la mala suerte, sino la de una ternura hondamente arraigada por los niños turbios y los claros, los dulces y los amargos, los de tierra y los que vuelan, los lentos como telas de araña y los despiertos como el oído de una madre. Y me da que este no es modo de comenzar una reseña, pero ya me disculparán: los de Media Vaca suelen ser más que libros. Este no defrauda.