
El principal atractivo de este personaje es sin duda su parecido con el atemporal personaje de Conan Doyle. ¿A qué niño no le gusta una buena dosis de misterio y la perspectiva de una apasionante investigación aliñada con un gran sentido del humor? Lola Nuñez, una de las autoras, destacaba esto último, el humor, como uno de los rasgos más importantes de la serie (para buena muestra de ello, el hecho de que Sherlock sea precisamente un topo…).






Me compré este cuento en una pequeña y cinematográfica librería de Londres que olía a papel, a madera, a pasado y a distancia. Entré para recorrer sus estanterías de distribución imposible en busca de un recuerdo (un libro, por supuesto) y debido a que en ese momento se trataba solo de eso, de llevarme un recuerdo de ese lugar tan especial, no tenía en mente ningún título en concreto y no sabía cuál podría ser lo suficientemente representativo como para acordarme de este rincón literario de Notting Hill solo con verlo asomar en mi estantería. Y de repente ahí estaba: qué podría ser más adecuado que un libro que no se cansa de reclamar y proclamar que es un libro.
