Título: 12 romances
Selección: Antonio Rubio y Manuela Rodríguez Ilustrador: Fernando Vicente
Editorial: Kalandraka, 2026
Edad recomendada: A partir de 8 años
El romancero español a veces parece olvidado, pero de vez en cuando algún proyecto cultural aparece para devolverle la vida. Lo hicieron, a su manera, Paco Ibáñez y Amancio Prada; también Menéndez Pidal y Joaquín Díaz. Y ahora lo hacen, con un libro que entra por los ojos, el poeta Antonio Rubio, la editora Manuela Rodríguez y el ilustrador Fernando Vicente. 12 romances es la última entrega de la colección Poesía Ilustrada de Kalandraka. Una apuesta editorial por la poesía con mayúsculas.
Esta colección, que ha ido publicando volúmenes dedicados a Alberti, Miguel Hernández, Antonio Machado o las greguerías de Gómez de la Serna, cada uno bajo la mirada de un ilustrador diferente, da aquí un giro al escoger el romancero, ese cuerpo de literatura oral anónima que durante siglos viajó de boca en boca, de plaza en plaza, sin firma ni derechos de autor. Una tradición que tiene más capas de las que aparenta. No son simplemente poemas; son relatos que condensan historia, violencia, deseo, traición y amor.
La selección, a cargo de Antonio Rubio y Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, recoge doce piezas de la tradición castellana: La serrana de la Vera, El prisionero, La doncella guerrera, Gerineldo, Conde Niño, Fontefrida, Delgadina, Las tres cautivas, La pérdida de Alhama, Abenámar, El enamorado y la muerte y Conde Arnaldos. Hay romances fronterizos y moriscos, historias de amor imposible y de muerte anunciada, mujeres que se disfrazan de guerreros y otras que son víctimas de los abusos del poder. Lo que los une no es el tono ni el período, sino tres ejes que Fernando Vicente identifica en su reflexión introductoria: amor, muerte y violencia. Tres constantes que nunca han dejado de estar presentes en la literatura.
Antonio Rubio, autor de referencia en el catálogo de Kalandraka, aporta aquí su conocimiento del ritmo y la palabra justa. Los textos seleccionados respetan la estructura métrica original del romance, octosílabos con rima asonante en los pares que tienen algo de hipnótico. Y ojo, que nadie espere un romancero suavizado para el público más joven.
La unidad visual del libro la aporta Fernando Vicente. El ilustrador madrileño —reconocido internacionalmente y ganador en tres ocasiones del Award of Excellence de la Society for News Design— lleva décadas construyendo un universo visual propio, reconocible a primera vista, que mezcla la pintura figurativa de inspiración clásica con una gran sofisticación. Cada imagen es en sí misma un cuadro que podría colgarse en una pared.
Sus imágenes son fruto, según explica él mismo, de un proceso de investigación sobre las condiciones sociales, las vestimentas y el ambiente de cada época. Vicente toma los datos históricos como punto de partida para construir algo que tiene más de artístico que de documental: figuras que parecen emerger de un fondo oscuro, colores que van del bermellón al azul noche, una luz que cae desde un ángulo misterioso. Sus personajes tienen presencia física y al mismo tiempo algo de espectro. La portada, además, anuncia la tensión entre lo histórico y lo contemporáneo que recorre el libro.
El libro está dedicado a la Fundación Menéndez Pidal, a la Fundación Joaquín Díaz, y a los cantautores Amancio Prada y Paco Ibáñez. Con ello, el libro se alinea en una genealogía de mediadores culturales que, desde la filología, la etnomusicología o la canción de autor, han trabajado para que el romancero no se apague.
¿Para quién es este libro? Técnicamente, la editorial lo recomienda a partir de ocho años, siempre que haya mediadores dispuestos a acompañar la lectura. Pero funciona igualmente en manos adultas, y puede convertirse en un objeto de referencia en cualquier biblioteca, ya sea doméstica, escolar o pública. Es, también, una herramienta pedagógica de primera magnitud para acercarse al romancero desde un ángulo contemporáneo.
Kalandraka ha acertado de nuevo al encontrar a los artistas adecuados para producir un libro de gran belleza y valor literario. Una demostración de que textos que parecen parte del pasado más lejano son capaces de cobrar vida de nuevo.


