Un caso para los tres amigos

Helme Heine
Madrid: Anaya, 2005

Conocí a estos tres animales a través de una postal que vi en una calle de un barrio muy turístico de París, cuando no sabía que existía la literatura infantil, ni en España se vendían postales con ilustraciones de libros infantiles entre los recuerdos de viajes.

Algo me atrajo de estos tres animales que subidos a una bicicleta se entregaban al vértigo, al juego y a la emoción. Compré la postal y mucho más tarde, cuando leí la obra de Helme Heine entendí, desde otro ámbito, por qué gustaron tanto el cerdo, el ratón y el gallo que se precipitaban con loco desenfreno por un  campo florecido.

Este trío, formado por Paco Gallo, Lucas Gorrino y Juan Ratón,  habla de la infancia y de la suerte de crecer con otros con los que jugar, inventar y compartir. La emoción de la complicidad se refleja en los diferentes textos que protagonizan los  tres amigos, que comparten hogar en una granja llamada «La Cochambrosa».
Tanto el texto como las ilustraciones de estas narraciones resultan asequibles  para el lector al que se dirigen los relatos, niños desde 3 a 8 años, por su sencillez en las construcciones sintácticas, el marcado protagonismo de sus personajes y el candor de las peripecias. En el terreno de la ilustración, su colorido cálido y su trazo próximo al dibujo animado producen una empatía natural con el lector.

Pero, sin esfuerzo, se percibe en este autor una segunda intención, que en el texto se refleja mediante la poesía y la ternura; y en la ilustración, mediante la ironía y el humor. Hay, en Helme Heine, un juego de amplificaciones al significado evidente, que lo dotan de otras resonancias. No importa tanto si los amigos van a descubrir o no al ladrón de gallinas, ni las tretas que pondrán en marcha para atraparlo «in fraganti», ni las sorpresas que se van a llevar ante lo inesperado… porque esto no es un relato de aventuras sino un cuento sobre la amistad. Aquí lo importante está en las meriendas que organizan, en sus paseos hasta los lugares que hay que vigilar, en sus distintos caracteres que tan bien se complementan y en cómo todo esto queda reflejado en el texto y en la ilustración: con humor y poesía.

Tienen estos personajes el aliento de Sapo y Sepo de Lobel o de Tigre y Oso de Janosch: son amigos, y el autor los ha escogido para contar a los lectores esta experiencia vital que supone ser querido por los iguales, y la seguridad que da bajar en una bicicleta a cien por hora con un gallo en el manillar.

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