Tristán encoge

Tristan-encogeFlorence Parry Heide
Ilustraciones de Edward Gorey
Traducción de Manuel Broncano
Barcelona: Blackie Books, 2017

Tristán es un niño como cualquier otro, pero un día se da cuenta de que está encogiendo: no puede alcanzar el estante del armario donde solía guardar los caramelos. Cuando ve que, efectivamente, la ropa le queda más grande que antes, invirtiendo el proceso natural de las cosas, acude a sus padres, que al principio ni siquiera le escuchan, y más tarde se muestran incrédulos ante un fenómeno tan inexplicable. Cuando al fin aceptan que su hijo está encogiendo, piensan: “A lo mejor lo está haciendo a propósito. Solo para ser diferente…”. Al día siguiente, a sus amigos también les cuesta creer que Tristán esté menguando, y piensan que son tonterías suyas, incluso los profesores del colegio ignoran el problema: “Pase por hoy, pero encárgate de solucionarlo para mañana. En esta clase nadie encoge”. Incluso llegan a mandarle al despacho del director, del que Tristán no consigue más que unas palmaditas en la espalda y un discurso grandilocuente. Al final del día, tan pequeño que no puede subir a la cama, Tristán encuentra un juego de mesa que, tal y como promete en la caja, “hace crecer a los niños”. Y, en efecto, cumple lo prometido.

Blackie Books recupera en una bonita y cuidada edición, como es habitual, un magnífico libro que ya estuvo publicado en España hace unas décadas en Alfaguara, con otra traducción. Un texto brillante de Florence Parry Heide, que destila ingenio en cada frase, y unas ilustraciones de Edward Gorey que reflejan a la perfección la angustia existencial del protagonista de este relato: su proceso de encogimiento, la indiferencia del resto del mundo, su periplo kafkiano por el colegio…

El comienzo de este relato recuerda mucho a otro álbum, publicado 9 años más tarde, de David McKee: Not Now, Bernard (Ahora no, Bernardo), en el que un niño reclamaba la atención de sus padre pero ninguno de ellos le hacía ni caso, hasta que termina devorado por un monstruo que ocupa su lugar en la familia. En el caso de Tristán encoge, la historia es más compleja y con un trasfondo más profundo, si cabe. Se pueden dar diversos significados a la situación de Tristán, pero es revelador que todos a su alrededor ignoren o quiten importancia a un problema que para el niño es muy grave, y que se manifiesta en un mundo, el de los adultos, que quizá le abruma. Y no menos llamativo es que consiga recuperar la estatura con un juego al que puede recurrir cuando quiera crecer o encoger. “Bueno, tampoco quiero crecer demasiado”, afirma cuando ha alcanzado el tamaño que él considera adecuado.

Esta edición, además, cuenta con un ameno prólogo de David Trueba, lector de este libro en los años 70, que confiesa: “He aquí el libro de mi infancia, porque quizá, como pequeño de ocho hermanos, sentí en ocasiones lo que era encoger hasta casi desaparecer”.

Tristán encoge continuó en su día con dos títulos más, Treehorn’s Treasure (en el que las hojas del árbol de jardín se convierten en billetes) y Treehorn’s Wish (en el que los padres de Tristán olvidan su cumpleaños, y él encuentra un genio en una botella). Esperamos que esta nueva edición funcione bien y Blackie Books se anime a completar la serie.

Tristan-encoge

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