Tres niñas

Tres niñasAntonio Ventura
Ilustraciones de Gabriel Pacheco
Buenos Aires: Treintayseis, 2014

Al entrar a una casa vacía, casi siempre nos hacemos preguntas. “¿A qué hora entra la luz en las habitaciones de esa casa?, ¿estará o no en buen estado la estructura?, ¿será o no esa casa un lugar ruidoso?”, nos preguntamos la mayoría.

Pero hay personas que cuando entran a una casa vacía se hacen otro tipo de preguntas: ¿quién habitaba este lugar?, ¿qué cosas sucedieron en él?, ¿qué pasó con las conversaciones que sucedieron en ese lugar?, ¿jugaron niños ahí?, ¿lloró alguien
ahí?, ¿alguien se abrazó por primera y luego, por última vez en esa casa? ¿Dónde queda todo eso? ¿Dónde se va?

Luego de leer Tres niñas creo que tanto Antonio Ventura como Gabriel Pacheco pertenecen al grupo de personas destinadas a hacerse esas preguntas. ¿Dónde se va todo eso?

El escritor y el ilustrador de este libro parecen responder en voz baja (es imposible responder en voz muy alta a este tipo de preguntas) que no sabemos dónde se van todas esas cosas (la risa, el llanto, los juegos), la única certeza que tenemos es que un día lo que nos hará compañía será su amoroso o doloroso fantasma.

Así, Tres niñas parece decirnos que vamos de la presencia a la ausencia de las personas y las cosas. Y que no sabemos mucho más.

Al entrar en una historia siempre nos hacemos preguntas. Podemos preguntarnos, por ejemplo, si esa historia será o no verdad, si es para niños o para adultos, o si utiliza o no las palabras justas.

También en este plano, existe un segundo tipo de preguntas: ¿por qué contamos historias? Al contar una historia, ¿estamos contando todas las que algún día nos contaron? ¿Quién cuenta la historia?

Tanto Antonio Ventura con Gabriel Pacheco parecen haberse situado nuevamente en este segundo espacio.

Tres niñas es la historia de Elisa, Clara y Alicia, pero también la de todos los libros que citan los autores, con la honestidad que quien no quiere hacer una exhibición de su conocimiento sino intentar, con cada nuevo trabajo de escritura y con cada nuevo trazo, responder a la pregunta sobre el papel de las historias en la vida de los hombres.

Tres niñas es la historia de Elisa, Clara y Alicia, pero también la de cinco juguetes que, en otro libro, siguen esperando a ese médico que arreglará sus piezas rotas.

Tres niñas es la historia de Elisa, Clara y Alicia, pero también la de esos personajes de Andersen que desde pequeños nos han acompañado en el descubrimiento de la luz y la sombra de eso que llamamos experiencia humana.

La de Elisa, Clara y Alicia es una historia construída desde ese lugar de profunda nostalgia que, sabemos, es imposible nombrar con palabras. Pero ahí está. Ese lugar que nos lleva por muchas preguntas y a ninguna respuesta.

Con Tres niñas, los autores parecen querer decirnos que de eso se tratan las historias, las buenas historias.

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