Entradas con la etiqueta 2013

El diario de las cajas de fósforos

El diario de las cajas de fósforos

Existen muchas estrategias para narrar una historia, pero las mejores son las que surgen de forma espontánea a partir de los objetos cotidianos que guardamos porque tuvieron un significado muy especial en algún momento de nuestra vida y al reencontrarlos volvemos a vivir aquel episodio que nos marcó. Es lo que sucede en el álbum ilustrado El diario de las cajas de fósforos, donde la forma de contar se relaciona con el tipo de libro.

Sopa de abuelo

Sopa de abuelo

Las fábulas tienen mucho de sabiduría, experiencia y verdad universal, aunque suelen dejar poco espacio para la expresión de los sentimientos. No ocurre lo mismo en esta historia sobre un abuelo y su nieta enferma que publica la editorial Babulinka, que en ruso significa «abuela». Sopa de abuelo utiliza las páginas justas para aproximarnos a la historia de Catalina, que con trece años no acepta su cuerpo y por ello se niega a comer.

Ana Zap

Ana Zap (Virginia Brown)

Esta novela-diario es el antídoto al hechizo que anuncia Ana Zap en las primeras líneas: «Siento que si no escribo es como si viniera volando una abeja y se quedara atrapada en mi boca. ¿O será que la abeja sale de mi cabeza?», cuenta la narradora y dueña del diario. Ana está próxima a cumplir diez años y el mundo se llena de preguntas. ¿Por qué no puede actuar como una niña normal? ¿Por qué debe teñir al gato para que no se note que sus padres son brujos?

Niños

Niños (María José Ferrada)

Recientemente, en la Feria del Libro de Bogotá, me encontré con Niños, libro de María José Ferrada, editado a fines del 2013, e ilustrado por Jorge Quien. Resulta difícil decir algo sobre Niños y sobre los sentimientos que despierta. Les cuento la historia de su origen: el libro está dedicado a treinta cuatro niños: treinta y dos de ellos fueron ejecutados por la dictadura chilena y otros dos, desaparecidos. Los mayores tenían trece años; los más pequeños, tres de ellos, apenas un mes.

44 poemas para leer con niños

44 poemas para leer con niños

La poesía no muerde. Es la primera frase que se repite en una especie de sonatina constante en las guardas de este libro. La poesía no muerde. Y sin duda, Mar Benegas ha conseguido seleccionar poemas que confirmar y reafirman esta especie de plegaria con que nos recibe esta antología. Con una cubierta moderna a dos colores, limpia y clara, este libro nos va guiando con soltura y equilibrio por una red de palabras rimadas, encantadas, juguetonas, alocadas, empapadas de cariño o llenitas de verdades a medio decir.

Gracias, conejito, por una tarde maravillosa

Gracias, conejito, por una tarde maravillosa

Nada es por casualidad en las obras de Liao: todos los elementos de sus libros tienen una importante carga simbólica. Algunos son fáciles de interpretar y otros, en cambio, permanecen como un complicado enigma sin resolver aun después de varias atentas lecturas. Las imágenes aquí son en blanco y negro, no tienen esos intensos coloridos a los que Liao nos tiene ya tan habituados. Unas veces son como visionar una serie de diapositivas antiguas, y otras, como fotogramas de una película.

La Bella y la Bestia

La Bella y la Bestia (Nicole Claveloux)

La Bella y la Bestia es uno de los muchos relatos tradicionales que han llegado a nuestros días en multitud de variantes, frecuentemente adulterados, y cuyos orígenes, en el caso actual, llegan hasta la Antigua Roma imperial. La edición que nos trae Libros del Zorro Rojo, originalmente publicada por Thierry Magnier en Francia, es la versión más popular de este relato, recogida por Jeanne-Marie Leprince de Beaumont en el volumen Magasin des enfans (1757), un compendio de relatos educativos y moralizantes entre los que se encontraba este que hoy comentamos. El aporte, por tanto, de esta edición, es el trabajo de Nicole Claveloux (Saint-Étienne, 1940), una veterana artista francesa que comenzó su carrera a finales de los años 60.

Clarice era una reina

Clarice era una reina

Clarice era una reina es un peculiar álbum del artista colombiano José Rosero, basado en un personaje real, que pone en juego dos discursos paralelos, bien distintos, entre texto e ilustración. Ya desde la cubierta podemos apreciar el contraste entre una estética de cuento de hadas y la crudeza de una historia dura y real: vemos lo que parece un elegante vestido, pero si nos fijamos, en realidad se trata de un patchwork un poco basto, y también podemos apreciar las manos y pies de la protagonista que asoman disimuladamente por detrás de la tela, con lineas negras duras, sin color. A este «engaño» se suma el diseño de la cubierta, con una tipografía decorada más propia de un cuento de princesas que de una historia costumbrista.

Juegos inocentes juegos

Juegos inocentes juegos

Sebastian tiene una identidad secreta, El Asesino, un alias que lo identifica como adversario letal para todo aquél que se atreva a desafiarlo, porque trabaja como probador de videojuegos y está acostumbrado a enfrentarse a otros y derrotarlos con facilidad y sin misericordia. Por su parte, El Asesino tiene una identidad pública, Sebastian, un chico retraído que, aunque no tiene problemas para relacionarse, ha encontrado en la informática y más concretamente en los videojuegos, un modo de vida con el que se siente a gusto; y esta condición de doble identidad tiene un paralelismo en su vida, porque mientras El Asesino es un fenómeno a la hora de eliminar adversarios y destruir objetivos, Sebastian mantiene una fatigosa lucha por encauzar su existencia diaria, marcada por la muerte de su hermana mayor y por la posterior separación de sus padres, un día a día marcado por la abundancia de silencios y mentiras.

Treinta y tres días antes de conocerte

Treinta y tres días antes de conocerte

Se acaba el mes de julio y parece que todo va a seguir igual. Todo es: calor, trabajos domésticos, enfados de mamá, siestas aburridas, tele… Pero lo que no sabe Jaime es que algo está a punto de cambiar en su agosto sofocante. Unos nuevos vecinos se instalan en la casa de al lado. Son un tanto peculiares. O incluso más. Se ve a simple vista, pero se constata en el trato del día a día. Un bizcocho casero recién hecho por la madre de Jaime marca el pistoletazo de salida. En vez de un café de cortesía, de bienvenida, la buena señora piensa que un bizcocho puede estar mejor. Y lo está, según las alabanzas recibidas.

Filbert, el diablillo bueno

Filbert, el diablillo bueno

Filbert es un diablillo demasiado bueno, y sus padres están desesperados porque no asusta, no miente, ni siquiera molesta; al contrario, disfruta ayudando a las personas que lo necesitan. En su primer día de colegio, tampoco se comporta como se espera de alguien de su especie, así que la profesora le echa de clase para que recapacite y se comporte como un auténtico diablillo. Entonces conoce por casualidad a una angelita, Florinda, que tampoco es tan «angelical» como cabría esperar. Así que, como es natural, la conexión entre Florinda y Filbert es inmediata, ambos tienen algo en común: no son lo que la gente que les rodea espera que sean. Sin embargo, se mantienen firmes a sí mismos y logran demostrarles a los demás que ser diferente no es nada malo y que es mucho peor fingir que uno es lo que no es.

Prohibido leer a Lewis Carroll

Prohibido leer a Lewis Carroll

En la nueva obra de Diego Arboleda y su fiel ilustrador Raúl Sagospe, la primera responsabilidad de la joven institutriz francesa Eugéne Chignon es evitar a toda costa que una niña llamada Alice sepa que la verdadera Alice Liddel, de 83 años, la auténtica Alice que inspiró a Lewis Carroll para el personaje de Alicia, se encuentra en su ciudad por invitación de la Universidad de Columbia. Los padres temen que la irrefrenable pasión de la niña, que se viste y peina como el personaje, y busca al conejo blanco en el jardín de casa, estropee el homenaje que el Comité de Excelencia de Eventos de la universidad prepara con la anciana como protagonista.