Sobre “No leas esto: un análisis kleiniano de Una Serie de Eventos Desafortunados de Lemony Snicket”, de Jan Blettner

El presente ensayo es una revisión crítica de una tesis doctoral cuyo objeto de estudio y de valoración está conformado por los primeros 11 de una colección de 13 libros de narrativa de ficción para niños cuyo título común es A Series of Unfortunate Events (HarperCollins, 1999-2003) del autor conocido como Lemony Snicket (aunque se supone que es, en realidad, Daniel Handler). La serie de libros, que trata la historia de tres hermanos huérfanos, Violet, Klaus y Sunny Baudelaire, ha alcanzado una gran popularidad en el mercado en lengua inglesa –algo inusual para la temática que aborda– dentro del público lector infantil, y ha sido llevada a versión cinematográfica, bajo el mismo título, por el director Brad Silberling en el 2004, con la actuación de Jude Law (dando voz a Lemony Snicket), Jimmy Carrey (como el Conde Olaf) y Meryl Streep (como la tía Josephine). El propósito de este ensayo es describir y condensar el contenido de la tesis –mediante la cual su autora, Jan Blettner, obtuvo el doctorado en Psicología– y proponer una reflexión sobre su enfoque y algunas de sus líneas argumentales.

I

La teoría kleiniana –argumenta Blettner en su tesis– proporciona una valiosa lente a través del cual ver los libros de Lemony Snicket y comprender por qué razón éstos pueden contribuir al desarrollo psicológico de las niñas y los niños contemporáneos.

La fantasía, como sabemos, juega un rol primordial en la literatura para niños de todas las épocas. Del mismo modo, la fantasía es una noción central dentro del aporte de Melanie Klein (1882-1960) al entendimiento de la mente y del comportamiento infantil. Los seres humanos tenemos instintos biológicos –por ejemplo, el apetito–. La teoría kleiniana sostiene que estos instintos biológicos son transformados por el yo en representaciones psíquicas, las cuales involucran un objeto o un otro.

En esta línea, Blettner, siguiendo también el enfoque de  Meira Likierman, se apoya en el concepto de que la fantasía crea (o es) el sistema más temprano de significados en la psiquis. Es a partir de –y sobre la base de– esta actividad mental primordial que se desarrolla luego una capacidad mental más madura. La fantasía, según Klein, es un proceso mediante el cual se da forma a una realidad interna. A pesar de que los niños experimentan sus fantasías como realidad, es diferente un suceso psíquico a un suceso histórico, esto es, un suceso que ocurrió realmente. Así y todo, fantasía y realidad interactúan, se nutren mutuamente, se influyen. Una modifica a la otra.

La teoría kleiniana y las investigaciones posteriores a que dio lugar confirman, por ejemplo, que la habilidad de fantasear proporciona a los seres humanos, desde edades tempranas, un recurso para manejar o sobrellevar la ansiedad y superar temores.

Para la teoría, la proyección es un modo de relocalizar un peligro o una amenaza interna (es decir, que viene del ello como impulso de destrucción o de autoagresión) y ubicarlo en algo o en alguien externo al yo. En igual sentido, la introyección es un modo de incorporar (internalizar) algo bueno o valioso del mundo exterior y protegerlo dentro de sí. Siendo éstas, proyección e introyección, las primeras operaciones de categorización y de diferenciación, nada menos, entre lo bueno y lo malo. El primero, ligado a la sensación de gratificación y el segundo, ligado a la sensación de frustración. Se debe señalar aquí que el primer objeto con el que se establece esta dinámica es el pecho materno, siendo éste un objeto capaz, de por sí, de causar ambas sensaciones, a través de su presencia o, bien, su ausencia, en ocasión del instinto-hambre.

Blettner aborda, entre otros, el tópico de la codicia y de la envidia, de esta manera: “Mientras que la codicia y la envidia –ambas representadas en las historias de Lemony Snicket– son sentimientos normales que comienzan en la primera infancia, pueden irse fuera de control e impedir el desarrollo” (p.29).

Codiciar es querer algo (de modo impetuoso e insaciable) en cantidad que excede la necesidad de ese algo y de la cantidad que el objeto puede o desea dar. Envidiar es un sentimiento negativo hacia alguien que posee ese algo que el sujeto en cuestión considera deseable.

II

El interjuego entre teoría psicológica y literatura ayuda a iluminar la comprensión de ambas. Como sabemos, muchas veces, se han utilizado obras literarias para explicar y mostrar conceptos o fenómenos psicológicos, y también se ha utilizado el marco conceptual que ofrece la psicología para indagar, profundizar y desentrañar los significados implícitos en los textos literarios.

Blettner, en la génesis de su tesis, ha recurrido al conjunto de libros de Lemony Snicket bajo la denominación común de Una Serie de Eventos Desafortunados (en inglés, A Series of Unfortunate Events) como si fueran una serie de ejemplos de casos, de modo de explorar la esencia (el valor) de estas obras.

La primera pregunta que se plantea la autora es: ¿es Una Serie de Eventos Desafortunados un cuento de hadas? Y la respuesta de la autora es sí, en base a los criterios de definición propuestos por Bruno Bettelheim (1903-1990) en su obra de 1976.

Como resumen, podemos decir que los principales criterios de definición son, según la lectura que hace Blettner de Bettelheim, cuatro:

  1. El bien y el mal están representados.
  2. Los niños están solos en el mundo, ante lo cual buscan una salida.
  3. Los mensajes no son completamente obvios.
  4. El final debe ser felíz.

Podemos agregar aquí, en concordancia con Blettner, que la presencia de un hada o de hadas no es el elemento narrativo que sirve de seña de identidad indispensable del cuento de hadas (en inglés, fairy tale). Por ejemplo, si aplicamos los cuatro criterios de definición precedentes, podemos argumentar que los libros de Harry Potter de la escritora británica Joan K. Rowling constituyen una serie de cuentos de hadas, pese a que no hay “hadas”, en un sentido convencional del término.

Blettner prosigue su razonamiento mediante la aplicación de los criterios de definición mencionados, al cuerpo del texto de Lemony Snicket.

En primer lugar, es claro que en la historia –tanto en la escritura como en el texto visual de la adaptación cinematográfica de Brad Silberling (2004)–, el bien y el mal están encarnados –y separados– inequívocamente. En la obra, no hay lugar a dudas en descubrir quién es bueno y quién es malo. No solamente los tres niños huérfanos son buenos sino que sus padres, los Baudelaires, y sus amigos y aliados de la sociedad secreta VFD son figuras que encarnan a los buenos. Al mismo tiempo, todo lo que es malo, en virtud de la naturaleza de sus actos, está encarnado en el conde Olaf. Y esta tensión, entre los actos de los buenos y los actos de los males, motoriza (y enriquece) el avance del relato.

En segundo lugar, los protagonistas inician su travesía por la historia a partir del hecho crucial de quedar huérfanos de ambos padres al mismo tiempo. En consecuencia, y para colmo de males, quedan temporalmente a cargo de una serie de cuidadores sustitutos que, como la tía Josephine, resultan no ser aptos para el cuidado de niños.

En tercer lugar, como veremos, no todos los mensajes de la obra son explícitos ni son completamente obvios.

Y finalmente, respecto al cuarto punto dentro de los criterios que hemos mencionado, se puede afirmar que, en algún sentido, también se cumple, aunque provisionalmente. Ya que cada uno de los libros, al concluir, muestra a los tres hermanos intactos después de haber sobrevivido –gracias a su ingenio y a su talento–, a los intentos diabólicos del conde Olaf, a quien sólo le importa, sea como sea, cobrar la herencia que dejaron los difuntos Baudelaire.

Justamente éste es uno de los puntos centrales a resaltar: el hecho de que Violet, Klaus y la pequeña Sunny –héroes sin magia que con ayuda de su propia tenacidad y del espíritu de unión y cooperación entre ellos–, logran superar exitosamente sus obstáculos, hace que los lectores o los oyentes del relato puedan hacer una identificación proyectiva e internalicen el mensaje de que las pruebas que nos pone delante la adversidad pueden ser vencidas.

III

Un aspecto fundamental que Blettner observa en la obra de Lemony Snicket es que el autor, a través de los ejemplos que alojan sus relatos, alienta a los niños a percibir el mundo en términos realistas.

Las cosas, muy a menudo, no son lo que parecen. El dañino y manipulador conde Olaf, frecuentemente, se disfraza y –¡gran actor!– adopta la forma de otros personajes que actúan sobre la realidad para favorecer sus ambiciones de enriquecimiento a expensas de los huérfanos Baudelaire.

Aunque la realidad sea por momentos aterradora –aconseja Lemony Snicket a sus lectores– es mejor ver las cosas tal como son. Y no como parece que son. Para eso, los episodios buscan estimular a los niños a ver más allá de sus percepciones iniciales y a superar la fuerza obstaculizadora de sus propios temores.

Un ejemplo de esto es la llamada Víbora Extremadamente Peligrosa (en inglés, The Increadibly Deadly Viper) que el adorado tío Monty –un especialista en serpientes– tenía en su gran serpentario, pero que, pese a su nombre, resultó ser un animal completamente inofensivo y amable, y con el cual la pequeña Sunny podía jugar y divertirse sin riesgos.

También, como señala Blettner, Lemony Snicket aborda a lo largo de sus libros, el tema tan frecuente del autoengaño. Las historias transmiten la idea de que es posible –y de que es mejor– resistirse antes de dejarse llevar por el (auto)-engaño, con coraje y decisión. Con tal propósito, les propone hacer lo que hacen los hermanos Baudelaire, esto es: probar a la realidad (en inglés, reality-testing). Por ejemplo, en una escena del séptimo libro, una puerta cerrada les genera a los niños mucho temor debido a que no saben qué hay detrás. Hasta que ellos mismos se dan cuenta que nunca van a saber qué hay detrás de la puerta hasta que se decidan a abrirla y puedan, así, verlo por sí mismos y afrontar la realidad de lo que es.

Otro de los rasgos distintivos de la historia es que transcurre en el mundo real. Es por eso que Lemony Snicket intenta, por distintos medios narrativos, desalentar en sus lectores la tendencia a la idealización de la realidad. Los eventos en la vida de uno –argumenta Snicket– se vuelven más claros cuando se los ve a través del prisma de la experiencia de uno. Lo cual también implica que éstos eventos –desafortunados o no– se van aclarando con el paso del tiempo.

El nivel de aceptación de la realidad y de la historicidad llega al punto de que Snicket –que es autor y personaje a la vez– comenta abiertamente que todos vamos, algún día, tarde o temprano, a morir y de que nadie sabe qué pasa después de que uno muere. Como subrayando un mensaje de negación de la omnipotencia y de aceptación de los límites de la condición humana.

Ninguno de nosotros sabe tampoco el destino que nos espera ni que las cosas salen siempre como creemos que van a salir o como nos gustaría en verdad que salgan. En este sentido, la aparición del conde Olaf es siempre inesperada y plantea a los personajes (y a los lectores) la presencia constante de lo imprevisto y de lo no-planeado de antemano. “Una serie de eventos desafortunados –agrega Snicket– puede ocurrirle a cualquiera, independiente de tus deseos y de tus intenciones”.

Snicket, para dar forma a sus mensajes, no solamente emplea incidentes- ejemplos vividos por sus personajes (o personajes que portan ejemplos) sino también comentarios explícitos, bajo la modalidad de la voz en tercera persona.

En un pasaje, por ejemplo, después de que un personaje dice: “La gente no es ni del todo buena ni del todo mala. Es como las ensaladas del chef, contiene buenas cosas y malas cosas, cortadas y mezcladas, en una vinagreta de confusión y conflicto” añade, a modo de advertencia, que también las personas aparentemente buenas pueden llegar a hacer malas cosas y que incluso hasta el conde Olaf, puede llegar a hacer, en algún momento, cosas buenas.

Según la teoría kleiniana, esto equivale a ver –y a verse– como objetos completos, esto es, como objetos compuestos por partes buenas y por partes malas.

Asimismo, los libros tratan el tema de duelo ante las pérdidas. Como ejemplo, Violet, Klaus y Sunny Baudelaire tienen que atravesar primero el proceso de pérdida de sus progenitores y luego, cuando creían haber encontrado un nuevo hogar en la casa y bajo la protección del tío Monty, éste muere inesperadamente, en manos de Stephano –otro de los tantos disfraces del conde Olaf. Como consecuencia de lo cual, los niños tienen que reajustarse otra vez a las asperezas de una nueva circunstancia adversa y a una realidad, nuevamente, llena de incertidumbre.

Entonces, juntos, los tres, con gran capacidad de resiliencia, hacen todo lo posible para que el dolor no se convierta en desesperación.

Respecto a estos sentimientos, Snicket también habla, en ciertos pasajes, desde la perspectiva de la primera persona, bajo el pronombre yo, reconociendo haber sentido alguna vez dolor por algún suceso y de sentir arrepentimiento por no haber hecho algo que debía ser hecho en un momento y no hizo. De este modo directo, concede también validez a los sentimientos de sus lectores y se aproxima a ellos en un tono confesional y autobiográfico, intercalado y en diálogo con los eventos representados en la narración.

IV

Creo que conviene aquí traer a consideración la siguiente frase de Judith Butler: “…puede ser que encontrar significados sea muy diferente de encontrar verdades y que una forma de llegar a los significados sea suspender el tipo de juicios que puedan bloquear la comunicación”.

El mérito de la tesis de Blettner consiste, a mi modo de ver, en haber explorado la posibilidad, aunque sea provisional, de establecer algunos puentes de doble dirección entre, por un lado, el rico marco conceptual propuesto, a lo largo de muchos años de labor teórica, por Melanie Klein y sus seguidores, y, por el otro, la constante necesidad de indagar y conceder atención crítica a los nuevos objetos que van emergiendo y que van ganando aceptación dentro de la literatura infantil contemporánea.

Se puede diferir quizás en el punto de si los libros de Lemony Snicket pueden ser categorizados o no como “cuentos de hadas”. Una corriente de historiadores de la literatura prefiere incluir (en disenso con Bettelheim) como criterio de definición indispensable la presencia del elemento mágico o fantástico, y yo también me siento inclinado a pensar de esta manera. Aunque hay otra corriente que sostiene la perspectiva de que algunos cuentos de hadas pueden carecer de este elemento y conformar un subtipo con impronta realista, sin por eso perder su pertenencia al género. Otros observadores también pueden abrir la cuestión de que el cuento de hadas, para ser tal, debe ser un cuento corto y no una narración ficcional de la extensión de una novela de 13 episodios. Pero estas aproximaciones al tema bien podrían desarrollarse en otra ocasión, con más detalle.

Mi parecer respecto al valor de esta obra literaria es que su esencia –su tema, sus tramas, sus personajes– la sitúan como un gran canto a la capacidad de supervivencia y de superación de los seres humanos que han atravesado por situaciones de pérdida y de dolor que en un momento dado parecían irremediables.


Blettner J. Don´t Read This: A Kleinian Analysis of Lemony Snicket´s A Series of Unfortunate Events. PhD Thesis. The Wright Institute, Graduate School of Psychology, Berkeley, California. June, 2005, 92 pp.

La colección completa incluye: The Bad Beginning (Book 1), [1999], The Reptile Room (Book 2), The Wide Window: Or Disappearance! (Book 3), The Miserable Mill (Book 4), The Austere Academy (Book 5), The Ersatz Elevator (Book 6), The Vile Village (Book 7), The Hostile Hospital (Book 8), The Carnivorous Carnival (Book 9), The Slippery Slope (Book 10), The Grim Grotto (Book 11), The Penultimate Peril (Book 12), y The End (Book 13). La fecha de lanzamiento de este último fue el 13 de octubre del 2006. Los derechos de publicación de la serie fueron vendidos en, al menos, 19 países. En lengua española la colección se conoce por el título Una Serie de Catastróficas Desdichas, e incluye: Un mal principio (Libro 1), La habitación de los reptiles (Libro 2) –Editorial Lumen, Barcelona–, El Ventanal (Libro 3) –Editorial Montena, Barcelona–, La villa vil (Libro 7), y El hospital hostil (Libro 8 ) –Tusquets Editores, Barcelona.

Likierman M. Melanie Klein: Her Work in Context. Continuum, New York, 2001, p.139-140.

Bettelheim B. The uses of enchantment. The meaning and importance of fairy tales. Alfred A. Knopf, New York, 1976.

Butler J. Undoing gender. Routledge, New York, 2004. (p. 233)

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