Silverwing / Sunwing

Kenneth Oppel
Traducción de Alejandro Palomas
Madrid, Siruela, 2002/2003

Los inicios de Kenneth Oppel en la literatura son bastante curiosos: cuando aún era un adolescente, empezó a escribir sus primeros cuentos y novelas cortas. Al terminar una de ellas, un amigo de la familia le sugirió enseñársela a Roald Dahl, conocido suyo. Para su sorpresa, a Dahl le gustó el texto, y se ofreció a venderlo a alguna editorial. En 1985, la novela fue publicada y traducida a varios idiomas.

Desde entonces ha escrito casi una veintena de libros. La saga Silverwing es, según el propio Oppel confiesa, su favorita, y cuenta hasta la fecha con tres títulos, aunque se avecinan algunos más. Los dos primeros, Silverwing y Sunwing, han sido publicados en España por por Siruela, y el tercero (Firewing) apareció a finales del año pasado en Canadá, por lo que suponemos que no tardará en llegar a nuestras librerías.

Silverwing es una aventura épica protagonizada por murciélagos. En ella se nos presenta a Shade, un joven murciélago algo acomplejado por su tamaño, y obsesionado con una serie de preguntas que no le dejan descansar: ¿Por qué los murciélagos no pueden ver el sol? ¿Dónde está su padre? ¿Qué significa el anillo que algunos murciélagos llevan en una de sus patas?

Insatisfecho con las respuestas que le dan los mayores de la colonia, Shade no hace más que meterse en líos. En el viaje de migración de la colonia, el joven murciélago se pierde en medio de una tormenta, y conoce a Marina, una joven de otra colonia que ha sido desterrada por sus compañeros debido al anillo que los humanos pusieron en una de sus patas, y que para muchos es símbolo de desgracias. Sin embargo, para ella, al igual que para otros muchos murciélagos, ese anillo es una señal de un futuro mejor, una promesa de Nocturna, la deidad que les librará de la oscuridad y les devolverá el sol.

Shade y Marina se embarcan entonces en la misión de reencontrarse con la colonia Silverwing, pero en su búsqueda se toparán con numerosos peligros, uno de los cuales no dejará de perseguirles: Goth, un enorme vampiro caníbal de las selvas del sur que busca su camino de vuelta a casa para convertirse en el rey del mundo.

Las segunda novela, Sunwing, retoma los mismos personajes e incorpora numerosas aventuras que aclararán aspectos de la primera, basando diversas situaciones en casos reales, como el propio autor explica. De hecho, las dos novelas, a pesar de su carácter ficticio, son bastante rigurosas y tienen una coherencia interna fundamentada en conocimientos científicos. Oppel escribió estas novelas porque se vio fascinado por el mundo de los murciélagos, por su forma de comunicarse, de orientarse, por el fenómeno de las migraciones… Todas las razas de murciélagos que aparecen en el libro son reales: Silverwings, Graywings, Brightwings, Vampirum Spectrum… Y muchos de los sucesos, sobre todo del segundo libro, son una recreación libre de hechos reales, como los experimentos que se hicieron en EEUU con el fin de adiestrar murciélagos para que transportaran cargas explosivas y se dejaran caer sobre objetivos militares enemigos.

Un dato curioso, que revela el rigor con que el autor ha desarrollado esta saga, es que las novelas, narradas en tercera persona, adoptan completamente el punto de vista y las peculiaridades cognoscitivas de los murciélagos: su visión en blanco y negro (no se menciona un solo color en todo el texto que no sea blanco, negro o gris), su orientación ecosonora (los protagonistas “oyen” lo que sucede a su alrededor)…

Un estilo narrativo ágil con continuas bajadas y subidas hace que el lector se enganche de manera sorprendente. El autor juega constantemente con la intriga, el peligro y los callejones sin salida, y el lector se siente tan implicado con los protagonistas, que no puede dejar ni un momento la lectura.

Pero quizá lo más importante es que estas dos novelas hablan de algo que siempre ha estado presente entre nosotros: la búsqueda de la verdad, la importancia de las creencias, el cuestionamiento del sistema establecido… Shade no es sino un niño que se hace preguntas que nadie puede contestar. Por eso decide salir a buscar las respuestas él mismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *