¿Qué quieres, caracol?

¿Qué quieres, caracol?Hadis L. Gholami
Ilustraciones de Hamid R. Akram
Barcelona: Thule, 2011

Controvertido libro a la vez que fascinante. La pregunta del título la hace la dependienta de una tienda de conchas al señor Caracol, que ha decidido cambiar la suya. Pero también es la pregunta que se hace al lector que, siguiendo la historia, se planteará (sin darse cuenta) su sumisión a las modas y dictámenes de los demás o la búsqueda y defensa de su propio estilo. Porque Caracol quiere cambiar su concha, quiere una igual a la de la dependienta, pero ella le dice que no, porque es para mujeres, y ella decide cuál va a hacerle. Asistimos al seguimiento de cómo va haciendo la nueva concha hasta que se la termina, se la lleva, pero comprende que no es lo que quiere. Y la historia no nos dice si el caracol será capaz de quitarse esa incómoda concha o permanecerá con ella. El lector tendrá que decidir qué es lo que hay que hacer.

Pero no son ni la trama ni el mensaje lo que producen controversia y fascinación. Lo primero se debe a que la obra es de origen iraní y, en consecuencia, está diseñada para ser leída “de atrás hacia adelante”. La versión occidental adapta las páginas a la lectura de izquierda a derecha, aunque en un caso no se produce, lo que genera una ruptura de la imagen completa de doble página (como están diseñadas todas). Además, en el original, los renglones de texto juegan con las imágenes curvándose, enrollándose, o cayendo inclinados de un lado a otro, mientras que en esta versión son todos renglones horizontales en el sentido más clásico. Sin embargo, este aspecto es un añadido de la editorial iraní que no queda justificado ni con la historia ni con las imágenes, aunque viendo esas páginas y la grafía árabe potencia la riqueza plástica de la obra. En cualquier caso  ambas actuaciones, adaptación y grafía horizontal, es criticada por algunos especialisas y lectores.

Para tener mejor opinión, se puede acceder al libro original en este enlace.

Lo fascinante son las ilustraciones, en las que tal vez podríamos identificar a la dependienta, por cómo se la describe, pero nunca sabremos quién es el caracol de la historia, de entre tantos caracoles distintos con y sin concha y tantísimos otros personajes de formas redondeadas mezclados con piezas geométricas, todo lleno de color, que a veces se presentan como un grupo caótico y otras ordenadamente formando un gato, un gran pez, una ciudad. Y es que esa ausencia del caracol protagonista viene a apoyar que sea el propio lector el que asuma el papel del personaje que se busca a sí mismo.

Un libro con muchos premios que envuelve y no deja indiferentes.

¿Qué quieres, caracol?

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