Palabras manzana

Jorge Luján
Ilustraciones de Manuel Marín
Madrid: Anaya, 2003

Bocados de literatura

Viene a decir José Lezama Lima, en la cita que ha elegido Jorge Luján para encabezar los poemas de Palabras manzana, que quiso hacer poesía para prolongar y repetir su niñez. Esta treintena de poemas permite a los lectores de cualquier edad entrar en un mundo que se deja ver sólo cuando nos detenemos: el universo en una burbuja de jabón, las hojas como canoas en el agua, el planeta sostenido por la pata de una garza, las vueltas del sol, las tardes de invierno. Lo que está ahí fuera, nos hace mirar hacia dentro y darnos cuenta de qué sentimos.

El libro ofrece un repertorio variado de poemas que han de ser leídos en voz alta y escuchados con toda su sonoridad, casi cantados, pasando por aquellos que se ven (caligramas), por otros breves y concisos como haikus, los guiños al lenguaje empleado en los mensajes con los teléfonos móviles y los juegos y rupturas de formas y palabras.

Una advertencia: aunque en sus páginas se encontrarán duendes, niñas, cocodrilos y lobos, es este un libro sin concesiones a lo que se suele considerar «infantil». Podemos decir que esta es una «manzana» apta para todos los públicos, pero que ganará sabor si se comparte con personas de otras edades, porque invita a hablar sobre lo sentido, a seguir jugando con las palabras, a construir, interpretar y reconstruir los escenarios sugeridos, tanto en los textos como en las inquietantes ilustraciones de Manuel Marín. Así la soledad del que mira no será tanta, y la literatura nos aprovechará a todos.

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