Odio la escuela

Odio la escuela (Jeanne Willis - Tony Ross)Jeanne Willis
Ilustraciones de Tony Ross
Traducción de Sandra Sepúlveda Martín
México: Océano Travesía, 2014

Odio la escuela (Andersen Press, 2003) es uno de los muchos álbumes de Jeanne Willis ilustrados por Tony Ross. Una fructífera y prolongada colaboración que ha dado lugar a un sinfín de títulos, entre los cuales destacamos la serie del doctor Xargle, y uno que reseñamos anteriormente en Babar: Malvado conejito.

Este que recomendamos nos traslada la visión de una niña, Honorata Valentón (Honor Brown), sobre su colegio, un lugar terrible que parece sacado de las escenas más cruentas de los cuentos de hadas: la maestra es una rana llena de verrugas que les arroja al vacío a la mínima de cambio, el director tiene un hacha en su mesa con la que guillotina a los niños para luego exponer su cabeza en la pared, los compañeros de clase son piratas que practican diversas formas de tortura, la piscina está infestada de tiburones…

En el mundo anglosajón es frecuente el uso de la rima en álbumes para primeros lectores, un modo de escribir que aporta mucha musicalidad y ritmo y que seduce a los niños, capaces de aprenderse de memoria libros enteros. En el caso de Odio la escuela, la rima provoca además un efecto cómico, puesto que el texto está plagado de disparates, barbaridades y momentos políticamente incorrectos que sin duda harán reír a los más pequeños. Tanto el tema como el estilo recuerdan en ocasiones al humor negro de Edward Gorey, aunque aquí las ilustraciones y lo disparatado del texto consiguen hacer las bromas más accesibles a los lectores infantiles, que posiblemente leerían con cara de espanto alguna de las viñetas de Los pequeñines macabros (o no, quién sabe…).

Puede que alguien ponga el grito en el cielo si se queda en la superficie de las ilustraciones, en las que se ve cómo el profesor-batracio de gimnasia cuelga en una horca a sus alumnos o les lanza a una piscina llena de tiburones, pero seguro que la mayoría de adultos y de niños saben apreciar el mensaje de este libro, donde encontramos reflexiones interesantes sobre la relación con los compañeros, la vivencia del alumno frente a los retos que le plantea el colegio, el miedo a la autoridad y al castigo…

En ocasiones, este libro nos recuerda a los terribles profesores del colegio de Matilda, y también tiene ciertos elementos comunes con otro álbum, ilustrado por Tony Ross, titulado Nicky, sobre una niña que no quiere comenzar en la escuela, y descubre que todo es mucho mejor de lo que había imaginado.

La traductora, obviamente, se ha permitido numerosas licencias, incluso hay páginas donde se duplica el número de versos, pero el tono está muy conseguido, y también la adecuación del texto a las ilustraciones, una labor nada fácil que hay que valorar. No podemos evitar recordar la descomunal tarea que hizo Miguel Azaola en el mítico Cuentos en verso para niños perversos (Altea, 1985). Un trabajo en el que, igual que aquí, hubo una labor de recreación, y no solo de traducción. Él mismo lo explica en este recomendable artículo publicado en 2005 por la revista Peonza y que se puede leer online en Cervantes Virtual.

2 comentarios en “Odio la escuela

  1. Chinca C. Salas R
    30/05/2014 a las 21:25

    De: Chinca C. Salas R
    De seguro que si, la forma de la pedagogía es diversa, cuando la literatura es dirigida con mensaje claro sobre este tema de huida de la escuela, se debe de tener tacto para que el infante pueda despacio asimilar con las lineas el motivo, felicitaciones, cada día crecen las plumas sobre este universo intrincado del mundo de los niños, adolescente que abandonan la escuela y luego entramos en una problemática social mucho mas compleja.

  2. maría victoria
    22/03/2014 a las 14:23

    Me parece un libro muy bueno para los niňos ya que mira desde el punto de vista del niňo cómo es la entrada a la escuels

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