Nana vieja

Margaret Wild
Ilustraciones de Ron Brooks
Traducción de Carmen Diana Dearen
Caligrafía Morella Fuenmayor
Ediciones Ekaré
Caracas, 2000

Ya, cuando abrimos el libro y observamos las guardas, sabemos que no nos encontramos ante un álbum más; las delicadas acuarelas o tintas a modo de reflejos de vegetación en el agua nos evocan, inevitablemente, Las ninfeas de Monet. Un elemento estético que no es gratuito y que nos remite a la última imagen del libro: una hermosa, sugerente y nostálgica evocación de la ausencia.

Pero vayamos por partes.

El libro ofrece una sencilla peripecia con dos cerdas, abuela y nieta, (parece mentira hasta que punto una eficaz representación plástica de este animal puede inspirarnos ternura) como personajes únicos, que viven apaciblemente en una casa de campo. Su tiempo transcurre plácidamente dedicado a las tareas domésticas y al cultivo de la música, Nana Vieja toca el piano y Chanchita el violonchelo. Pero un día Nana Vieja presiente la «blanca mano de nieve», que diría José Bergamín y, entonces, saldó sus cuentas pendientes y recorrió los escenarios por los que transcurrió su vida, acompañada aquí por su nieta, luego se metió en la cama y Chanchita la abrazo muy fuerte.

Si el texto tiene unas profundas resonancias emocionales, los registros de las ilustraciones contienen la misma intensidad evocadora. Ya sea en las imágenes a sangre en página doble, en las que aparece generalmente la casa y su entorno, o en las pequeñas composiciones que a modo de viñeta muestran las escenas de la vida cotidiana de las dos cerditas, la delicadeza de un trazo vibrante, leve, a veces nervioso, y el atemperado tratamiento del color con sus veladuras escenifican un mural plástico de enorme belleza que se compenetra de forma inteligente con los diferentes momentos de la historia.

Un último comentario: los textos están hermosamente caligrafiados por Morella Fuenmayor, directora de arte en la edición de algunos libros de la editorial Ekaré, a quien todos recordamos como si fuéramos personajes de este libro; quizá, sin pretenderlo las editoras estén rindiéndole un pequeño y merecido homenaje.

En definitiva, un álbum imprescindible que evidencia el prestigio de esta pequeña editorial venezolana que recientemente abrió oficina en España, en la ciudad de Barcelona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *