Mitos (de Memoria del fuego)

Eduardo Galeano
Ilustraciones de Elisa Arguilé
Ed. Anaya. Col. Sopa de Libros, 2002

En su particular Historia de América Latina, la trilogía de la Memoria del fuego, Eduardo Galeano adoptó una perspectiva literaria como vía para que el lector pudiera vivir hechos del pasado en su tiempo presente. Al extraer de aquella obra los Mitos de Memoria del Fuego, que ahora publica Anaya, el autor uruguayo profundiza aún más en esa idea, sugiriendo que la vigencia de la mitología no está tanto en su comprensión del mundo como en su carácter esencialmente literario. Galeano trabaja libremente los mitos de los indígenas del continente americano hasta convertirlos en “cuentos” y los presenta a los niños ilustrados con los dibujos de Elisa Arguilé, que a pesar de los claros referentes a los colores y motivos del arte indígena, resultan extrañamente familiares al lector actual gracias a pequeños detalles, como la ropa de los personajes.

Mitos de Memoria del fuego es una serie de relatos extraídos del volumen Los nacimientos, primero de la trilogía que el autor empezó a publicar en 1982, y que completó dos años después con Las caras y las máscaras, terminándola en 1986 con El siglo del viento. Algunos de los relatos, a veces incluso microrrelatos, pues ninguno de ellos ocupa más de dos páginas, ilustran grandes momentos de la humanidad, como el descubrimiento del fuego; otros dan una explicación mítica a fenómenos naturales, como el origen de la noche; o describen de forma poética ideas tan abstractas como el amor… El último de la serie predice el futuro con escalofriante exactitud, plasmando en un solo párrafo todo el horror que iba a suponer la colonización.

Es indudable el interés en dar a conocer a los niños los mitos como tales, pues les enseñan que existen muchas formas de entender el mundo y amplían su experiencia. Pero el mayor valor de Mitos de Memoria del fuego está en lo exquisito de los relatos, en lo literario de los cuentos que Galeano traza con sutiles pinceladas de poesía, ternura, ironía, a veces violencia… y a los que da forma con la exactitud de un mago. Son historias “esenciales”, tanto en su estructura como en su contenido. Por eso resultan tan acertadas las ilustraciones de Arguilé, que en su delicadeza y sencillez esconden grandes misterios. Bonitas lecturas decantadas de una sabiduría ancestral.

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