Los tres cerditos

David Wiesner
Traducción de Christiane Reyes
Editorial Juventud
Barcelona, 2003

La presente edición de Los tres cerditos parte del cuento tradicional homónimo para construir un libro de imágenes en el que la aventura del cuento maravilloso se convierte en el pretexto de una propuesta visual en la que se trasciende el plano de la narración, para generar una peripecia -textual y plástica- en dos planos o niveles de ficción: el del cuento clásico propiamente dicho, y otro, metaficcional, en el que tres de los protagonistas de la historia, los tres cerditos, escapan del escenario de su desventura, para ingresar en un espacio indefinido, vacío, un territorio en blanco fuera de los límites en los que transcurre el cuento en el que viven. Es más, uno de ellos, antes de que los tres entren en otro cuento que les es ajeno y que nada tiene que ver ni con ellos, ni con su historia, ni con la estética que los define, mira al exterior del libro, al lector asombrado, como alguno de esos actores de las películas de Jean-Luc Godard o de Woody Allen, que se vuelven a la cámara y le hablan al espectador, proponiendo un tercer nivel de ficción.

Y mientras todo esto sucede, la historia del lobo y sus tres víctimas del cuento por todos conocido, transcurre como si nada sucediese, como si a pesar de su quiebra, que la nueva aventura nos propone, el cuento permaneciera como un elemento ajeno, inmutable, hasta que la aparición de un nuevo personaje, un dragón, que sale del cuento en el que habita y así escapar del caballero armado que viene a darle muerte, haga frente al lobo, que llega en ese momento a la casa de ladrillo, la que construyó el tercero de los cerditos, en la que los cuatro personajes se quedan a vivir felizmente, junto a un gato, personaje huido de uno de los cuentos por los que nuestros personajes transitaron.

Un excelente álbum, tanto por su propuesta narrativa como por sus sugerentes imágenes, de una factura naturalista en el más clásico estilo de las ilustraciones de los cuentos maravillosos.

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