Los diarios de Adán y Eva

Mark Twain
Ilustraciones de Francisco Meléndez
Traducción de Patricia Willson
Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2010

Los diarios de Adán y Eva de Mark Twain fueron publicados entre 1904 (“Extracts from Adam’s Diary”) y 1906 (“Eve’s Diary”), justo después del fallecimiento de su esposa, Olivia, aunque su autor llevaba metido en este proyecto desde años atrás, incluso en obras anteriores se manifestaba este interés en la historia de los dos habitantes del Edén.

El texto está plagado de humor e ironías sobre la relación entre géneros y la visión del mundo que cada uno desarrolla. Adán y Eva, arrojados al Edén, han de tomar conciencia de sí mismos y del mundo que les rodea, descubriendo animales, utensilios, fenómenos de la naturaleza, y conociendo mejor a ese ser que tienen al lado, y al que parece que le unen más cosas que con el resto del mundo:

“El nuevo ser dice que su nombre es Eva. De acuerdo, no tengo objeciones. Dice que debo llamarla así cuando quiera que venga. Yo dije que entonces era superfluo. La palabra evidentemente me hizo ganar su respeto, y por cierto es una gran palabra, digna de ser repetida. Dice que no es un Ello, que es una Ella. Lo encuentro bastante dudoso; y sin embargo todo es lo mismo para mí: lo que sea ella no me importaría si se bastara por sí misma y no hablara”.

“Durante estos dos últimos días me tomé el trabajo de nombrar las cosas en su lugar, y esto ha sido de gran alivio para él, pues no tiene ningún don en ese sentido, y se siente muy agradecido por ello. No puede pensar un nombre racional por sí mismo, pero no le dejo ver que soy consciente de su defecto. Cada vez que aparece una nueva criatura la nombro antes de que tenga tiempo de exponerse a un silencio incómodo”.

Esta edición, que combina los diarios de ambos, era el objetivo final de Twain, pues poder leer el mismo conflicto narrado desde dos puntos de vista pone más de manifiesto esta sátira sobre los diferentes modos de mirar de ella y de él. Cada frase destila ironía a través de la extrañación de unos personajes que descubren lo que les rodea desde la ignorancia, desde la falta de definiciones y conceptos. Y esta es una forma muy efectiva de poner en evidencia usos y costumbres que, vistos desde otra óptica, resultan muy reveladores.

El final del libro, emotivo y optimista, ha sido leído como una referencia a la muerte de su esposa, una dedicatoria póstuma que nos deja con un sabor dulce y una sonrisa en los labios.

Esta edición del Zorro Rojo cuenta con las brillantes ilustraciones de Francisco Meléndez (entrevista en Peonza, 1993), uno de los más valorados y también misteriosos ilustradores de nuestro país. En las ilustraciones a lápiz de este libro, tan desconcertantes y surrealistas como el texto, vemos a un desnudo Adán con cuello y corbata y un cierto parecido con Twain, y a una Eva vestida tan solo con sus largas trenzas y un aparatoso peinado. Meléndez, nacido en Zaragoza en 1964, comenzó a ilustrar en 1983, y desarrolló una brillante carrera hasta desaparecer del mapa editorial diez años después. Algunos de sus libros más importantes fueron Leopold, la conquista del aire (Aura, 1991) o El viaje de Colonus (Aura, 1992). En 1987 recibió el Premio Nacional de Ilustración por La oveja negra y demás fábulas (Augusto Monterroso, Alfaguara), y en 2011, por su trabajo en este libro que hoy reseñamos, obtuvo el Premio Junceda Iberia.

1 comentario en “Los diarios de Adán y Eva

  1. Lucía
    08/09/2011 a las 13:55

    ¡Este libro es una maravilla! 🙂

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