La sombra del viento

Carlos Ruiz Zafón
Barcelona: Planeta, 2001

La sombra del viento es el libro que el protagonista, Daniel Sempere, «adopta» en el Cementerio de libros olvidados, un lugar casi mágico que su padre, librero de viejo, le descubre. La historia engancha al joven Daniel como ningún otro libro y a partir de ahí, el misterio sobre su autor, al que casi nadie conoce y cuya vida parece borrada de la faz de la tierra, gobernará la vida de Daniel, que está dispuesto a resolver el enigma a toda costa.

Zafón nos presenta como protagonista a este joven de diecisiete años, con los problemas e inquietudes propios de su edad, dentro de un contexto, el de la posguerra española, quizá más adulto y un poco menos habitual en los libros juveniles. Las calles de una Barcelona entre brumas son el escenario de una apasionada historia de amor, de libros con un poder especial y destinos imposibles, cargada de misterios, miseria y esperanzas contada a través de la nostalgia de sus muchos personajes.

Su compleja trama con multitud de historias paralelas, los personajes extraños que se entrecruzan y una prosa adornada hasta el barroquismo (aunque sin caer en el exceso) son los medios de los que Zafón se vale para hacer de este libro una novela tremendamente entretenida y absorbente desde la primera página, y especialmente recomendable para los enamorados de los libros, a los que nos encantaría poder entrar en ese lugar tan poderosamente intrigante como el Cementerio de los libros olvidados.

Hace unos meses nos enterábamos de la muerte de Carlos Ruiz Zafón, el escritor que será siempre recordado por su maravillosa novela. Aunque ya tenía cierta trayectoria en la novela juvenil, La sombra del viento supuso una revolución en las llamadas lecturas-puente o crossover y le abrió las puertas definitivamente a la «ficción de adultos». Todo un fenómeno que incluyó las reediciones de sus anteriores novelas juveniles (El príncipe de la niebla, Premio Edebé 1993; El palacio de la medianoche, 1994; Las luces de septiembre, 1995; y Marina, 1999) en un formato más «apto» para adultos. La sombra del viento, que se acabó convirtiendo con los años en el primer título de una tetralogía, consiguió captar nuevos lectores de todas las edades y convertir al escritor barcelonés en uno de los más leídos en todo el mundo.

Conocí pues la obra de Zafón, como la mayoría, por La sombra del viento, en una poco conocida edición de El Círculo de Lectores, y me impactó tanto que no paré hasta hacerme con sus primeras novelas (incluso me compré una preciosa edición ilustrada en inglés). Me pareció un escritor con mucho talento que creaba tantos niveles de lectura que dos personas no leían la misma sombra del viento. Pero lo que más me cautivó, creo, es la capacidad que tenían todas sus historias (ya fueran pensadas para jóvenes o no) para crear ese envolvente halo de misterio tan intenso que casi podías sentir la bruma o la niebla sobre las que estabas leyendo: «Jamás me había sentido atrapada, seducida y envuelta por una historia como la que narraba aquel libro». Así, a través de uno de sus personajes, el propio Ruiz Zafón me proporcionó la mejor descripción para lo que La sombra del viento me produjo la primera vez que la leí.

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