La partida del soldado

La partida del soldadoJavier de Isusi
Ilustraciones de Leticia Ruifernández
Madrid: El Jinete Azul, 2011

Uno de los prodigios que logran los mejores álbumes ilustrados es provocar emoción en el lector –compasión, impresión, vértigo, gozo, simpatía– con (solo) 16 imágenes y 220 palabras. Imágenes y palabras suspendidas en el tiempo denso de la mirada detenida en la profundidad de la belleza, en el pasar meditativo de láminas y frases que describen y connotan hechos y significados, en la cadencia mansa de lo que tiene importancia y no reclama celeridad sino comprensión.

Así es La partida del soldado, una obra literaria gráfica, honda y expresiva, que conmueve y mueve a la reflexión. Un libro sobre la memoria y el afán de vivir, sobre la elección entre el desgarro de la batalla y la esperanza, sobre la renuncia también, que es a veces el único camino: la opción que escogida por el protagonista de La noche de los tiempos (Antonio Muñoz Molina, Seix Barral), criticada por algunos como huída acomodaticia, falta de compromiso. No hay tal para mí en esta renuncia: el compromiso de los protagonistas existe –con la propia existencia, con los seres amados–, y poca comodidad puede haber en el riesgo de abandonar la casa y el sillón para andar los senderos en pos de algo de protección y pan, como el protagonista de Stefano (María Teresa Andruetto, SM), quien tras penar océanos y asendereado por las pampas en busca de futuro, encontró una mano amiga y la amistad de la música.

Un libro editado con encanto, como suele El Jinete Azul, elogio de la lentitud que protege de la urgencia, aspiración a la armonía que nos salva de la vacuidad.

www.elrapsoda.com

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