La niña desdichada / La bicicleta epipléjica

Edward Gorey
Traducción de Marcial Souto
Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2010

Los innumerables seguidores de Edward Gorey (Chicago, 1925 – Cape Cod, 2000) están de enhorabuena, ya que si bien hasta ahora disponíamos en castellano de las obras de este peculiar escritor y dibujante norteamericano recogidas en gruesos volúmenes de la editorial Valdemar, ahora añadimos dos títulos publicados por separado, en pequeño formato y con una edición muy cuidada, como nos tiene acostumbrados Libros del Zorro Rojo.

Sin saber cuál es el criterio elegido para decidirse por estas dos obras entre otras geniales creaciones de Gorey, como Los pequeñines macabros o El invitado incierto, hemos de afirmar que aunque las dos son memorables, el tono varía mucho en una y otra. En La bicicleta epipléjica encontramos una historia absurda y surrealista en la que dos personajes se embarcan en una aventura a lomos de una bicicleta que les llevará más tiempo del que ellos habían pensado. El final, que no revelaremos, cuenta, como no podía ser de otro modo, con un elemento macabro y funerario. En La niña desdichada, esta pasión de Gorey por el humor negro se ve potenciada hasta el extremo, y sin duda es de elogiar la valentía de los editores al rescatar esta historia trágica, de desarrollo trágico y final más trágico aún. Sin ningún tipo de concesión ni optimismo por parte del autor, nuestro corazón se va encogiendo desde la tercera página hasta quedar petrificado en la última escena.

La traducción es de Marcial Souto, algo menos literal que la realizada por Valdemar (que acertadamente incluye al final de cada volumen los textos en inglés), pero fiel igualmente al espíritu del original. Estos dos libros no contenían rima en el original, a diferencia de otras muchas creaciones de Gorey, de modo que suponemos que han sido más sencillos de traducir y adaptar a nuestro idioma.

En estos dos vídeos podéis leer el texto original, y disfrutar de ambas historias, aunque nuestra recomendación es compréis los dos libros, los regaléis y deseéis que cunda el ejemplo.

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