La isla de Bowen

La isla de BowenCésar Mallorquí
Barcelona: Edebé, 2012
Premio Edebé de Literatura Juvenil 2012

Ya en otras ocasiones se ha hecho constar desde estas páginas que para que una obra se ajuste a la perfección al género de aventuras, debe contar con una serie de elementos fundamentales, como uno o más protagonistas con un cierto carecer heroico que se encuentren con un misterio que quieren y necesitan resolver, que estén dispuestos a enfrentarse a graves peligros en su camino, que tengan ante ellos a uno o más contrincantes de su nivel y que, por fin, el misterio se resuelva y el bien triunfe.

Ciertamente es algo que la presente novela de César Mallorquí cumple de sobra, pero esto solo no sería suficiente para conseguir una gran obra digna de recuerdo si el autor no se hubiese esmerado en tratar sicológicamente a los distintos personajes, cada uno de los cuales aporta una serie de matices que no puede sino enriquecer extraordinariamente el conjunto de la narración; por no mencionarlos a todos y porque no viene al caso, simplemente apuntaré algunos nombres: el profesor Ulises Zarco, un hombre de fortísimo carácter, el Capitán Verne, la joven Kathy Faraday, una joven mujer adelantada a su tiempo o Samuel Durango, un joven que huye de una experiencia como fotógrafo de primera línea durante la I Guerra Mundial en el frente europeo. Incluso el contrincante armenio Arkán está a la altura del nivel exigido y contribuye a dar más empaque a la obra.

Utilizando un argumento basado en la búsqueda de Sir Foggart y sus hallazgos, el lector se enfrenta a una novela plagada de aventuras y emociones, de inteligentes engaños, de peligros reales y también de unos amores incipientes que afortunadamente no desvían la atención del argumento en sí. Para aquellos que estén tentados de pensar que una novela ambientada a principios del siglo pasado, que recuerda a algunos relatos de Verne o de Conan Doyle, que carece de vampiros y que, además consta de 510 páginas, decirles que nada más lejos de la realidad prejuzgarla como algo alejado, extraño y pesado. Muy al contrario, se trata de una novela atractiva y atrayente, de esas que enganchan desde la primera página y que obliga al lector a deslizarse por sus páginas con la misma profundidad con la que el Saint Michel (el barco de los protagonistas) lo hace por esas aguas inhóspitas y heladas que encierran un tesoro histórico que a priori parecía imposible y que está adornado por un texto tan sugerente como lo es el descubrimiento de un santo –San Bowen– de una supuesta entrada al infierno… Pero claro, las cosas no son tan sencillas, porque la poderosa compañía contrincante desea a toda costa hacerse con Sir Foggart y los secretos que posee y que pueden modificar la ciencia actual. Para lograrlo, el cabecilla Arkán va a poner todo su dinero y empeño para conseguirlos a cualquier precio.

Es un argumento atractivo y bien narrado como para dejarse llevar por tormentas marinas, paisajes helados y leyendas medievales con tal de averiguar el secreto que esconde la isla de Bowen. Esta obra, que es obligado leer, ha valido a su autor, César Mallorquí, y como no podía ser de otro modo, el prestigioso Premio Edebé de Literatura Juvenil 2012.

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