La esposa del Conejo Blanco

La esposa del conejo blancoGilles Bachelet
Traducción de Mariano García
Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2016

El universo creado por Lewis Carroll ha dado mucho juego en la literatura infantil, y sus personajes han calado tanto en el imaginario cultural que decir “conejo blanco” o “reina de corazones” no se asocian intuitivamente con el reino animal o un juego de cartas, sino con los personajes de Alicia en el País de las Maravillas. “Que le corten la cabeza” o “No-cumpleaños” son también expresiones que todos reconocemos, y alguna vez hemos usado. Este impacto en la cultura universal, desde su publicación a mediados del siglo XIX, es la causa de que en base a la obra de Carroll se haya generado un sinfín de libros, películas, juegos…

En el caso de este álbum de Gilles Bachelet (publicado originalmente en Francia por Seuil en 2012), no se trata de una adaptación de las aventuras de Alicia, sino un spin-off centrado en la vida del Conejo Blanco, el primer personaje del mundo subterráneo en hacer aparición con su famoso reloj y corriendo a toda prisa delante de las narices de la protagonista. Bachelet ha viajado hasta la casa del Conejo, pero no se ha centrado en él, sino en su esposa, la que da título a este álbum. Ella es la que nos cuenta esta historia, a través de su diario personal, en la que revela cómo es su estresante e insatisfactorio día a día, lidiando con su marido y con sus hijos.

En una época como la Inglaterra victoriana, donde el papel de la mujer estaba reducido a las tareas domésticas y la crianza de la prole, las reflexiones de la esposa del Conejo (que ni siquiera se menciona por su nombre de pila) revelan su lucha diaria por ser capaz de controlar a sus hijos, al nuevo gato invisible que han adoptado, a esa niña que aparece por casa y se empeña en encoger y agrandar a capricho, y a su marido, quejoso y bastante caótico, que ni siquiera es capaz de acordarse de su cumpleaños, y al que incluso tiene que ir a recoger (en carretilla) tras una de las muchas fiestas que se celebran en palacio.

La esposa del conejo blanco (interior)

“… mi marido tiene mucho que hacer con su trabajo en el Palacio y en ocasiones hasta se ve obligado a volver tarde a casa”.

El contraste entre el texto y las ilustraciones es uno de los puntos más cómicos del álbum, ya que la realidad que plasman los dibujos es mucho peor que las descripciones, a veces suavizadas, de los problemas familiares: una adolescente que no encuentra su sitio y quiere ser top-model, unos gemelos de poca edad que se pasan el día sembrando el caos, gritos, peleas… En muchas ocasiones, el texto funciona como un pie de foto, incapaz de crear sentido por sí mismo, pero cuando se lee junto a la ilustración, cobra un nuevo significado.

Las ilustraciones, además, están llenas de detalles geniales de ese mundo, mezcla de la Inglaterra victoriana y el mundo subterráneo de Alicia: periódicos con referencias sociales (sufragistas, Jack el Destripador…), cuadros donde aparecen personajes como la Reina de Corazones (presidiendo una de las aulas del colegio, por ejemplo), barajas de cartas por todas partes, un póster con distintos tipos de setas, un retrato de Tenniel… En una segunda lectura es inevitable recorrer lentamente las páginas e ir buscando todas las referencias y chistes que Bachelet ha introducido para dar más matices a la obra.

El final, una “Nota del autor”, es sorprendente e igual de hilarante que el resto del libro. Un álbum muy elaborado, muy pensado, que disfrutarán niños y adultos a distintos niveles, y aún más los aficionados al mundo de Carroll.

La esposa del conejo blanco

“Unos muchachos aplicados y sensatos, que se interesan por todo y saben entretenerse con cualquier minucia”

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