La corona tartesia

La corona tartesiaManuel Alfonseca
Ilustraciones de Carlos Fernández
Madrid: San Pablo, 2012
IV Premio La Brújula

Situada en el siglo V de la Era Cristiana, La corona tartesia es continuación de una saga –cuyas dos primeras partes son El sello de Eolo y La tabla esmeralda– protagonizada por una familia que se convierte en testigo del esplendor y la decadencia del Imperio Romano y que presenta como factor común a los tres títulos los inicios y el posterior desarrollo del cristianismo.

En esta tercera parte, la acción se desarrolla en una Hispania dominada por suevos y visigodos, y el argumento gira en torno a un objeto rodeado de un halo de leyenda, una singular corona que habría pertenecido al mítico rey tartesio Argantonio y cuya posesión garantizaría a su dueño la posibilidad real de unificar todo el territorio bajo un único mandato.

Empleando la aventura como género narrativo y a cuatro personajes –Julio Eolio, su abuelo Lucio, la joven Dido y un misterioso joven godo que los acompaña durante sus peripecias– como protagonistas, Manuel Alfonseca construye una intensa historia que le sirve como hilo conductor para mostrar un mundo en transición entre la Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media.

Partiendo de Caesaraugusta –la actual Zaragoza–, el lector recorre junto a ellos algunos de los enclaves fundamentales de la cuenca mediterránea de la época como Tarraco, Cartago, Malta, Rhegium, Roma y Tolosa –capital del reino visigodo–, asiste a las tensiones políticas entre vándalos y visigodos y a las pugnas religiosas entre arrianos y católicos, todo ello en un ambiente de abordajes, saqueos, luchas callejeras y labores de espionaje. El resultado es una muy entretenida historia de poder y amistad que ha sido galardonada con el IV Premio «La Brújula».

1 comentario en “La corona tartesia

  1. Jose Luis
    05/11/2012 a las 18:51

    Estimados señores, se olvidan de mencionar el ilustrador, Carlos Fernández, que ha hecho un excelente trabajo. Estamos hablando de literatura juvenil que, como en la infantil, el ilustrador tiene un protagonismo que una vez más no se ve reflejado en las reseñas y comentarios literarios. Son olvidos preocupantes.
    Un saludo y muchas gracias.

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