La cama mágica

John Burningham
Barcelona: Kókinos, 2003

Desde luego este álbum tiene emoción, una intriga bien dosificada, un protagonista con el que identificarse, una ilustración suave y emocionalmente envolvente que gusta a los niños y un final abierto y feliz. Podríamos decir que este álbum reúne los ingredientes para que “funcione” muy bien entre los niños de 5 a 7 años. Porque hay elementos mágicos introducidos en la realidad, como es la cama voladora, capaz de trasladar al protagonista a mundos de fantasía y aventura donde todo es posible, pero donde, a la vez, el niño tiene que enfrentarse con la tosca realidad para conseguir que los sueños frágiles persistan. La infancia, al fin. Pero este álbum, que tiene todo eso, tiene además la gran virtud de tocar delicadamente en la vida de cada uno de los lectores que se aproxime a su lectura, tenga la edad que tenga. Porque La cama mágica habla de ganancias y de pérdidas vitales, de complicidades y enfrentamientos, de las batallas por retener lo que creemos que nos da la felicidad, aunque otros digan lo contrario. Si crecer es, entre otras cosas, cambiar de cama, este maravilloso álbum nos recuerda que siempre hay que buscar esas palabras mágicas que nos hagan volar y que muchas veces, como en el cuento, solo se encuentran por azar. Lo extraordinario de este álbum, como de pocos, es que el juego irónico y humorístico de la ilustración, deja espacio para el lirismo y la emoción y en pocas líneas nos regala un trocito de literatura imprescindible.

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